Podríamos prosperar si hiciéramos cosas que nos honran
El estrés crónico es insidioso: se desliza sin ser notado, desregulando el cerebro hasta causar burnout como un freno de emergencia neurológico. Argentina está entre los países con mayor estrés laboral; solo 30% de empleados está realmente presente en el trabajo, afectando productividad empresarial.
- El estrés crónico es insidioso: se desliza sin notarse hasta que el cerebro colapsa en burnout
- Solo el 30% de los empleados está realmente presente en el trabajo; Argentina está entre los países con mayor estrés laboral
- En estudios sobre access bars, 84,2% mostró cambio en ansiedad después de una sesión de 90 minutos
- El estrés genera inflamación vascular crónica, una de las principales causas de enfermedad coronaria
La neurocientífica canadiense Terrie Hope analiza cómo el estrés crónico afecta el cerebro y propone reemplazar el modelo de "resistir y empujar" por uno enfocado en prosperar y bienestar sostenible.
Hay un cansancio que no desaparece con un fin de semana. No llega de golpe, no duele, pero va gastando la atención, la paciencia, la creatividad y la manera en que tomamos decisiones. Cuando finalmente lo vemos, ya estamos funcionando en piloto automático: presentes a medias en el trabajo, ausentes por dentro. La neurocientífica canadiense Terrie Hope lo llama por su nombre sin rodeos: estrés crónico.
Hope pasó años en la industria farmacéutica antes de girar hacia la neurociencia aplicada. Desde 2010 estudia cómo los cambios en la coherencia neural y la regulación del sistema nervioso afectan la función cognitiva y la resiliencia emocional. Trabajó en el equipo neurocientífico de Joe Dispenza y dirigió el primer estudio sobre access bars, una técnica manual desarrollada en 1995 que mostró mejoras en coherencia cerebral y reducciones en ansiedad, depresión y estrés. Hoy viaja por el mundo dando conferencias, trabajando con líderes corporativos y atletas de élite. Su mensaje central desafía el modelo que ha dominado durante décadas: en lugar de resistir y empujar, propone un paradigma donde bienestar y desempeño sean la misma cosa.
"No estamos ante un problema de motivación", dice Hope. "Estamos viendo el límite de un modelo que exige sin recuperar". Hay una creencia instalada de que el cerebro lo controla todo, pero es exactamente al revés. El cerebro es lo último. Lo primero es la persona, el ser, lo que nos impulsa y toma las decisiones. Es lo que te hace querer quedarte en un lugar haciendo algo, lo que te dice qué funciona y qué no, lo que te impulsa a actuar de cierta manera. El cerebro sufre las consecuencias de cómo vivimos y naturalmente es el que nos frena cuando empujamos demasiado.
El estrés, explica Hope, es una percepción individual. Lo que estresa a una persona puede no estresarla a otra. No es una enfermedad que se pueda señalar o cuantificar, no se cura con una pastilla. Surge de cómo entendemos el mundo. Si nos levantamos y vamos al trabajo percibiendo que es algo divertido, alineado con nuestra personalidad, el efecto estresor es menor. Si hacemos algo que va contra nuestra naturaleza, forzándonos a intentar demasiado, probablemente nos genere estrés. Y aquí está lo crucial: no hay grados o niveles. O tienes estrés o no lo tienes. La decisión de no estresarse ante una situación objetivamente estresante cambia la trayectoria de quién eres y define si el estrés se convierte en un componente crónico en tu vida.
El estrés es insidioso, se desliza sin que lo notes. El cerebro no te frena a la primera, se adapta para que puedas vivir y funcionar con ese estrés, hasta que deja de poder. Algunos lo sienten como más energía hasta que caen exhaustos. Otros llegan a un punto donde lo único en lo que piensan es que necesitan vacaciones. El problema es que las vacaciones no suelen ser suficientes para una regulación cerebral real. A nivel neurológico, lo primero que aparece es que el sistema nervioso está encendido constantemente. La amígdala trabaja siempre y deja de poder discernir si hay un peligro real o no. El estrés nos vuelve más reactivos: cuanto más estresados estamos, más sensibles al estrés nos volvemos. Es un efecto cascada que genera inflamación crónica en partes del cerebro y también en el sistema circulatorio. Personas muy estresadas tienen más inflamación vascular en las arterias, una de las principales causas de enfermedad coronaria.
Lo paradójico es que tendemos a pensar que necesitamos una droga para bajar la inflamación o controlar el colesterol, también consecuencia del estrés, pero no vamos a la raíz. El cómo se vive, con qué enfoque se atraviesa la vida y el estrés que deriva de eso: esa es la causa principal de los problemas de salud. El efecto del estrés es acumulativo tanto en el cerebro como en el cuerpo, y aún no se encontró la forma de revertirlo completamente. Cuando aparecen síntomas, la tendencia es decir que es solo estrés. Hope lo rechaza: no es solo estrés, es calidad de vida.
A nivel corporativo, el estrés secuestra la función ejecutiva. Se ralentiza en la corteza prefrontal, dificultando el pensamiento. Los cerebros se achican cuando están estresados. En la práctica, el empleado baja su rendimiento o se desconecta, pasando a modo automático. Estudios muestran que en muchos países solo el 30 por ciento de la gente está realmente presente en su trabajo, y esa presencia baja progresivamente conforme avanza la semana laboral. No por voluntad propia, sino porque sus cerebros no pueden. Argentina no solo no es la excepción sino que está arriba en el ranking de países con más estrés según estudios recientes. Esto significa que generalmente la gente tiene que trabajar muy duro para seguir haciendo lo que hace y la recompensa no es buena. Si en lugar de gente tan desconectada tuvieran personas presentes, concentradas, productivas y felices, ¿las empresas serían más rentables? Hope está segura de que la respuesta es afirmativa.
En sus investigaciones sobre access bars, una terapia energética no invasiva que usa toques suaves en 32 puntos específicos de la cabeza para liberar bloqueos mentales y creencias limitantes, Hope encontró resultados sorprendentes. En un estudio con gente con ansiedad y depresión registró un 84,2 por ciento de cambio en la ansiedad después de una sesión de 90 minutos. En el 80 por ciento de los casos el patrón cerebral se volvió más coherente. En otro estudio sobre estrés, el 76 por ciento reportó cambios significativos. La gente dice que piensa mejor, que está más presente. Aspectos que arrastraban desde hace tiempo desaparecen. Su interpretación es que activando estos puntos se logra un reseteo neurológico que facilita mayor conciencia, relajación y claridad mental. El sistema nervioso central se calma. No es la solución, pero es una manera innovadora de que la gente funcione mejor sin farmacéuticos.
A alguien que empieza a percibirse estresado, Hope le sugiere que se vuelva más consciente de las cosas que le funcionan y las que no. Si cada vez que cena con alguien se va sintiéndose mal, notalo. No sigas en piloto automático. Piensa en cómo cambiar ese patrón que te hace mal. El conflicto no tiene que existir pero nos acostumbramos a su presencia. Navega hacia lo que funciona y cambia lo que no. Su mensaje final es simple: podríamos prosperar en lugar de sobrevivir si en vez de hacer cosas que nos cuestan y drenan, hiciéramos cosas que nos honran.
Citações Notáveis
El estrés es insidioso: se va deslizando, y el cerebro no te frena a la primera, se adapta para que puedas vivir y funcionar con ese estrés, hasta que deja de poder.— Terrie Hope
No estamos ante un problema de motivación. Estamos viendo el límite de un modelo que exige sin recuperar.— Terrie Hope
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Cuándo empieza a ser peligroso el estrés? ¿Hay un punto de no retorno?
El peligro es que es acumulativo y silencioso. No hay un punto claro donde dices "ahora es peligroso". Es como una pendiente: cada día un poco más, hasta que un día te despiertas y no puedes más. El burnout es ese freno de emergencia.
Pero dijiste que el estrés es una percepción individual. ¿Entonces la solución es solo mental? ¿Pensar diferente?
No es tan simple como "piensa positivo". Es más profundo. Es cómo vives, qué haces, con quién pasas tiempo. Si tu vida entera va contra lo que eres, no hay pensamiento positivo que lo arregle. Tienes que cambiar la vida.
¿Y si no puedo cambiar mi trabajo, mi situación? ¿Estoy condenado?
No. Pero tienes que ser honesto contigo mismo. ¿Qué pequeñas cosas puedo cambiar? ¿Con quién paso tiempo que me drena? ¿Qué hago que me honra? Empieza por ahí. No es todo o nada.
Mencionaste que el 30 por ciento de los empleados está presente en el trabajo. ¿Eso significa que el 70 por ciento está... dónde?
En automático. Cuerpo presente, mente en otro lado. O peor: cuerpo y mente desconectados, funcionando como máquinas. Es lo que pasa cuando el estrés secuestra la función ejecutiva. El cerebro no puede más.
¿Y las access bars? ¿Cómo es posible que un toque en la cabeza cambie todo eso?
Honestamente, no sabemos exactamente cómo. Pero lo que vemos es que el sistema nervioso se calma, la comunicación entre regiones del cerebro se vuelve más coherente. Es como un reseteo. No es magia, es neurología que aún no entendemos completamente.
¿Entonces tu mensaje es que prosperar es posible?
Completamente. Pero no si seguimos haciendo lo que nos drena. Prosperar significa hacer cosas que te honran. Eso es lo que cambia todo.