Este terremoto fue horrible, incluso peor que el de 1967
A las seis de la tarde del 24 de junio de 2026, la tierra reclamó su lugar en la historia de Venezuela: un sismo de magnitud 7,1 emergió frente a la costa de Carabobo y viajó hasta Caracas, recordando a sus habitantes que las ciudades, por más que crezcan, siguen construidas sobre suelo vivo. Lo que comenzó como una sacudida geológica se convirtió en una crisis humana de alcance aún incierto, con edificios derrumbados, familias en las calles y servicios esenciales interrumpidos. Como ocurre siempre ante los grandes temblores, la magnitud real del daño —en vidas, en estructuras, en memoria colectiva— solo se revela con el paso de las horas.
- Un terremoto de 7,1 grados sacudió Venezuela a las 6:04 p.m., con epicentro cerca de Morón, a 200 km de Caracas, desatando pánico inmediato en la capital.
- Edificios enteros colapsaron en Palos Grandes y Altamira, mientras grietas, vidrios rotos y fachadas dañadas marcaban el paso del sismo por toda la ciudad.
- Los cortes masivos de electricidad e internet dejaron a los caraqueños incomunicados justo cuando más necesitaban coordinarse y pedir ayuda.
- El ministro Cabello ordenó no regresar a los hogares ante el riesgo de réplicas, mientras bomberos y policías recorrían las calles evacuando a residentes como la pensionista de 80 años María Romero.
- Al cierre de los primeros reportes, el número de víctimas seguía sin confirmarse, y la incertidumbre sobre el alcance total del desastre pesaba tanto como los escombros mismos.
A las seis y cuatro de la tarde del 24 de junio, un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la costa central de Venezuela, con epicentro cerca de Morón, en el estado de Carabobo. El Servicio Geológico de Estados Unidos confirmó la medición, aunque los datos preliminares continuaban siendo revisados. Las ondas sísmicas viajaron los doscientos kilómetros que separan el epicentro de Caracas y llegaron a la capital con una fuerza que pocos esperaban.
En la ciudad, el impacto fue inmediato y visible. Grietas se abrieron en paredes de apartamentos, vidrios estallaron, muebles se desplazaron. En centros comerciales, el pánico se apoderó de las multitudes y decenas de personas salieron a las calles sin saber si era seguro volver. Los bomberos comenzaron a circular por la ciudad mientras las fachadas de varios edificios mostraban daños estructurales evidentes.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, confirmó lo que las redes sociales ya mostraban: varios edificios se habían derrumbado. Las zonas de Palos Grandes y Altamira fueron las más golpeadas; en esta última, un edificio entero colapsó. El sismo también se sintió en los estados de Trujillo, Yaracuy, Aragua, Miranda y La Guaira, pero fue Caracas la que cargó con el mayor peso del desastre.
María Romero, una pensionista de ochenta años del sur de Caracas, fue evacuada por la policía y declaró que este terremoto había sido peor que el de 1967, el último gran sismo grabado en la memoria colectiva venezolana. Poco después del temblor, gran parte de la ciudad perdió electricidad e internet, dificultando las comunicaciones en el momento más crítico. Cabello advirtió a la población que no regresara a sus hogares ante el riesgo de réplicas.
Al cierre de los primeros reportes, no había un conteo oficial de víctimas ni confirmación de fallecidos. Las imágenes en redes sociales mostraban infraestructuras comprometidas y escombros, pero los números reales permanecían inciertos. Caracas había sido sacudida de una manera que no se olvidaría pronto, y las horas siguientes prometían revelar la verdadera dimensión del desastre.
A las seis y cuatro de la tarde, hora local, la tierra se movió bajo Venezuela. Un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la costa central del país cerca de Morón, en el estado de Carabobo, a unos doscientos kilómetros al oeste de Caracas. El Servicio Geológico de Estados Unidos confirmó la medición, aunque aclaró que los datos preliminares seguían siendo revisados. Lo que comenzó como un evento sísmico distante se convirtió rápidamente en una crisis urbana cuando las ondas llegaron a la capital.
Caracas, a ciento setenta kilómetros del epicentro, sintió el terremoto con una fuerza que dejó pocas dudas sobre su magnitud. Testigos reportaron grietas abriéndose en las paredes de sus apartamentos, vidrios rompiéndose, muebles desplazándose. En los centros comerciales, el pánico se apoderó de las multitudes. Decenas de personas evacuaron los edificios y esperaron en las calles, sin saber si era seguro regresar a sus oficinas y hogares. Los bomberos comenzaron a circular por las vías de la capital. Las fachadas de varios edificios mostraban daños estructurales visibles.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, confirmó lo que las imágenes en redes sociales ya estaban mostrando: varios edificios se habían desplomado. Identificó dos zonas particularmente afectadas. Palos Grandes, históricamente vulnerable a los sismos, sufrió daños graves. Altamira fue aún más golpeada: un edificio entero se derrumbó. Cabello describió la situación en esas áreas como "alarmante desde el punto de vista gráfico". El temblor se sintió en múltiples estados: Trujillo, Yaracuy, Carabobo, Aragua, Miranda, y La Guaira, pero fue en Caracas donde la magnitud del evento se hizo más evidente.
María Romero, una pensionista de ochenta años que vive en el sur de Caracas, fue evacuada de su edificio con ayuda de la policía. Cuando habló con reporteros, sus palabras llevaban el peso de la comparación: este terremoto había sido peor que el de 1967, el último gran sismo que había marcado la memoria colectiva de la ciudad. Otros residentes describieron escenas similares: grietas en las paredes, cristales hechos añicos, el corte repentino de la luz.
La infraestructura de la ciudad se resintió inmediatamente. Muchos residentes de Caracas perdieron el servicio eléctrico o la conexión a internet poco después del terremoto. Las comunicaciones se volvieron difíciles en el momento en que más se necesitaban. El ministro Cabello emitió una advertencia crítica: las personas no debían permanecer en sus casas debido al riesgo de réplicas sísmicas. Era un llamado a la precaución, a la evacuación continua, a la espera de lo que vendría después.
Hasta el cierre de los reportes iniciales, no había un conteo oficial de víctimas ni confirmación de fallecidos. Las redes sociales circulaban con imágenes y videos que mostraban edificios dañados e infraestructuras comprometidas, pero los números reales permanecían inciertos. Lo que era claro era que Caracas había sido sacudida de una manera que no se olvidaría pronto, y que las horas y días siguientes traerían más información sobre el verdadero alcance del desastre.
Notable Quotes
Ha ocurrido un evento sísmico que, todo indica, es muy superior a 7 de magnitud. Se ha sentido desde Trujillo, Yaracuy, Carabobo, Aragua, Miranda, Caracas y La Guaira de manera más fuerte.— Diosdado Cabello, ministro del Interior
Este terremoto fue horrible, incluso peor que el de 1967.— María Romero, pensionista de 80 años en el sur de Caracas
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué este terremoto fue tan destructivo si el epicentro estaba a doscientos kilómetros de distancia?
La magnitud 7,1 es lo suficientemente potente como para transmitir energía destructiva a esa distancia. Caracas, además, está construida en una zona donde los edificios más antiguos no fueron diseñados con estándares sísmicos modernos. El terremoto de 1967 dejó esa lección grabada, pero muchas estructuras siguen siendo vulnerables.
¿Qué significa que las autoridades adviertan sobre réplicas?
Significa que el peligro no terminó con el primer movimiento. Las réplicas pueden ser casi tan fuertes como el sismo principal, y edificios que ya están dañados pueden colapsar completamente. Por eso Cabello insistió en que la gente no se quedara en sus casas.
¿Por qué no hay un conteo de víctimas inmediato?
En los primeros momentos después de un desastre de esta magnitud, el caos es total. Las comunicaciones se cortan, los servicios de emergencia están saturados, y nadie sabe realmente cuántas personas están atrapadas o heridas. El conteo viene después, cuando se pueden hacer búsquedas sistemáticas.
¿Qué diferencia hay entre este terremoto y el de 1967 que mencionó la pensionista?
Esa comparación es significativa. Si alguien que vivió el de 1967 dice que este fue peor, significa que la intensidad fue notable. Pero también podría significar que la ciudad es más vulnerable ahora, con más gente viviendo en estructuras más frágiles.
¿Por qué se cortó la luz en tantos lugares?
Los terremotos dañan las líneas de transmisión eléctrica y pueden causar cortocircuitos en las subestaciones. Cuando la infraestructura está envejecida, como en muchas partes de Caracas, es más frágil. La pérdida de electricidad también significa pérdida de comunicaciones, lo que complica la respuesta de emergencia.