Terremoto en Turquía y Siria: cifra de muertos supera 22.700 mientras llega ayuda humanitaria

Más de 22,700 muertos confirmados (19,388 en Turquía y 3,377 en Siria), miles de viviendas destruidas, y 23 millones de personas potencialmente expuestas a crisis sanitaria.
Gente que no murió por el terremoto abandonada a morir en el frío
Un sobreviviente en Turquía describe la frustración por la respuesta gubernamental insuficiente días después del sismo.

El sismo es el más devastador en Turquía desde 1939, con más de 19,000 muertos en el país y 3,377 en Siria. La ayuda humanitaria enfrenta obstáculos en Siria debido a la guerra civil y sanciones internacionales al régimen de Bashar al Asad.

  • Magnitud 7,8; más de 22.700 muertos (19.388 en Turquía, 3.377 en Siria)
  • El sismo más devastador en Turquía desde 1939
  • 23 millones de personas potencialmente expuestas a crisis sanitaria
  • Daños económicos estimados entre 2.000 y 4.000 millones de dólares
  • Solo un cruce fronterizo permite ayuda a zonas rebeldes de Siria

El terremoto de magnitud 7,8 que golpeó Turquía y Siria el lunes ha dejado más de 22,700 muertos. Mientras la ayuda humanitaria llega a Turquía, el acceso a Siria se complica por la guerra y las sanciones internacionales.

El lunes pasado, un terremoto de magnitud 7,8 sacudió Turquía y Siria con una violencia que no se veía en la región desde hace décadas. Ahora, cinco días después, los equipos de rescate siguen cavando entre los escombros mientras la cifra de muertos sigue creciendo: más de 22.700 personas han perdido la vida, 19.388 de ellas en Turquía y 3.377 en Siria. Es el sismo más devastador que ha golpeado Turquía desde 1939, cuando un terremoto en la provincia oriental de Erzincan mató a 33.000 personas. Las réplicas —más de cien hasta ahora— continúan aterrorizando a una población que duerme en tiendas de campaña bajo un frío glacial.

Los rescatistas trabajan contra reloj. Los expertos saben que después de tres días, las posibilidades de encontrar personas vivas entre los escombros se desvanecen casi por completo. Aun así, hay momentos de esperanza. En Antakya, una ciudad del sur de Turquía especialmente castigada, rescatistas sacaron con vida a una niña de tres años. Dos horas después, en la hora 105 desde el sismo, encontraron a un bebé de 18 meses y a su hermano vivos entre los restos de su vivienda de tres pisos. Centenares de rescatistas han llegado desde Qatar, Malasia, España, Kazajistán, India y otros países. Treinta mineros recorrieron mil kilómetros desde Zonguldak, cerca del mar Negro, hasta Antakya para sumarse a las labores de búsqueda.

Pero mientras Turquía recibe oleadas de ayuda humanitaria internacional, Siria enfrenta un aislamiento casi total. La guerra civil que devasta el país desde 2011 ha destruido hospitales y dejado sin electricidad ni agua a millones de personas. El régimen de Bashar al Asad está bajo sanciones internacionales, lo que complica enormemente el envío de asistencia. La ONU solo puede entregar ayuda a las zonas controladas por rebeldes en el noroeste a través de un único cruce fronterizo: Bab al Hawa. Turquía ha estado negociando para abrir dos puntos de paso adicionales en territorios bajo control del gobierno sirio, y el régimen anunció que autorizará el suministro de ayuda internacional bajo supervisión del Comité Internacional de la Cruz Roja. El director general de la Organización Mundial de la Salud anunció que se dirigía a Siria, y la presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja llegó a Alepo. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos exigió un alto el fuego inmediato para facilitar la distribución de asistencia.

En Turquía, la frustración crece contra el gobierno. El presidente Recep Tayyip Erdogan reconoció públicamente que hubo "deficiencias" en la respuesta inicial. "Hubo tantos edificios dañados que desafortunadamente no pudimos acelerar nuestras intervenciones como hubiéramos querido", dijo durante una visita a Adiyaman, una de las provincias más golpeadas. Pero esa explicación no calma la rabia de los sobrevivientes. "La gente que no murió por el terremoto ha sido abandonada a morir en el frío", dijo Hakan Tanriverdi a una agencia de noticias. Otro vecino, Mehmet Yildirim, fue más directo: "Ni Estado, ni policía, ni soldados. ¡Qué vergüenza! Nos han abandonado a nuestra suerte". La situación fue tan desesperada que el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, que ha estado en lucha armada contra el ejército turco desde 1984, suspendió temporalmente sus operaciones para permitir que los esfuerzos de rescate continuaran sin obstáculos.

La magnitud de la catástrofe va más allá de los números de muertos. La Organización Mundial de la Salud estima que 23 millones de personas están potencialmente expuestas a crisis sanitaria, de las cuales unos cinco millones son especialmente vulnerables. Las organizaciones humanitarias temen que el cólera, que ya ha reaparecido en Siria, se propague entre las poblaciones desplazadas y sin acceso a agua limpia. La agencia de calificación financiera Fitch estimó que los daños económicos superarán los 2.000 millones de dólares y probablemente alcancen los 4.000 millones. Miles de viviendas han quedado destruidas, dejando a cientos de miles de personas sin hogar en pleno invierno. La Unión Europea envió equipos de rescate a Turquía horas después del sismo, pero inicialmente ofreció ayuda mínima a Siria debido a las sanciones. El miércoles, el gobierno sirio solicitó formalmente asistencia de la UE, y la Comisión Europea pidió a los Estados miembros que respondieran positivamente. El presidente Bashar al Asad visitó por primera vez a víctimas del terremoto en Alepo este viernes, más de una semana después del desastre.

Hubo tantos edificios dañados que desafortunadamente no pudimos acelerar nuestras intervenciones como hubiéramos querido
— Presidente Recep Tayyip Erdogan
La gente que no murió por el terremoto ha sido abandonada a morir en el frío
— Hakan Tanriverdi, sobreviviente en Adiyaman
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué la ayuda llega tan diferente a Turquía que a Siria si el terremoto golpeó a ambos países al mismo tiempo?

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Porque Siria no es solo un país devastado por un terremoto. Lleva doce años en guerra civil, su gobierno está aislado por sanciones internacionales, y la comunidad internacional no confía en él. Turquía, aunque también fue golpeada duramente, es un aliado de Occidente y miembro de la OTAN. Los rescatistas pueden entrar libremente. A Siria solo pueden llegar a través de un cruce fronterizo, y solo a las zonas rebeldes.

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Entonces, ¿los sirios están muriendo no solo por el terremoto sino por la política?

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Exactamente. La guerra ya había destruido sus hospitales. No tienen electricidad ni agua. Ahora, después del sismo, necesitan ayuda urgente pero el sistema internacional está diseñado para castigar al régimen de Asad, no para salvar a su gente. Es una tragedia dentro de otra tragedia.

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¿Qué pasó con el PKK suspendiendo sus operaciones? Eso parece inusual.

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Lo es. El PKK ha estado en conflicto armado con Turquía durante casi cuarenta años. Pero cuando vieron el alcance de la catástrofe, decidieron pausar temporalmente sus operaciones. Fue un gesto de que incluso en medio de una guerra, hay momentos en que la humanidad común prevalece.

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¿Hay esperanza de que más personas sean rescatadas?

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Muy poca en este punto. Los expertos dicen que después de tres días, las posibilidades son casi nulas. Pero ha habido milagros: un bebé de 18 meses sacado vivo después de 105 horas. Esos momentos mantienen a los rescatistas trabajando, aunque saben que son excepciones.

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¿Cuál es el mayor riesgo ahora?

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La crisis sanitaria. Con 23 millones de personas potencialmente expuestas, sin agua limpia, sin hospitales en muchos lugares, y el cólera ya reapareciendo en Siria, el desastre podría multiplicarse. El terremoto fue el golpe inicial. Lo que viene después podría ser peor.

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