Terremoto en Haití: cifra de muertos sube a 304 tras sismo de magnitud 7,2

304 personas muertas, 1.800 heridas, y miles desplazadas de sus hogares tras el terremoto de magnitud 7,2 que devastó el sur de Haití.
La gente no volverá a sus casas destruidas o semidestruidas
Un delegado de la Cruz Roja describe la realidad inmediata que enfrentaban miles de haitianos tras el terremoto.

En la mañana del sábado 14 de agosto de 2021, la tierra volvió a castigar a Haití con un sismo de magnitud 7,2 que dejó 304 muertos y 1.800 heridos en el sur del país, recordándonos que los desastres naturales no caen sobre naciones abstractas, sino sobre pueblos ya cargados de historia y fragilidad. El golpe encontró a Haití en uno de sus momentos más vulnerables: sin presidente, con instituciones debilitadas por la pandemia y una sociedad que aún no había terminado de procesar el asesinato de su jefe de Estado semanas antes. Lo que el sismo destruyó en segundos —casas, hospitales, certezas— tardará años en reconstruirse, si es que alguna vez se reconstruye del todo.

  • Un sismo de 7,2 grados sacudió el sur de Haití a las 8:29 de la mañana, con epicentro a solo 12 kilómetros de Saint-Louis du Sud, dejando 304 muertos y 1.800 heridos en cuestión de horas.
  • Los hospitales de las regiones del Sur y Grand'Anse, ya frágiles antes del desastre, colapsaron ante la avalancha de pacientes con fracturas, heridas abiertas y traumas severos.
  • Miles de personas quedaron sin hogar de un momento a otro, durmiendo a la intemperie mientras una réplica de magnitud 5,2 prolongaba el terror y la incertidumbre.
  • El primer ministro Ariel Henry declaró el estado de emergencia, pero la Cruz Roja y Catholic Relief Services advirtieron que la necesidad real era inmediata: albergues, alimentos, medicinas y maquinaria pesada para retirar escombros.
  • Haití enfrenta este desastre sin red de contención: el asesinato del presidente Moïse cinco semanas antes y los estragos de la COVID-19 habían dejado al país sin la capacidad institucional necesaria para responder a una catástrofe de esta escala.

El sábado 14 de agosto de 2021, a las 8:29 de la mañana, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió el sur de Haití. El epicentro se ubicó a 12 kilómetros de Saint-Louis du Sud, a una profundidad de 10 kilómetros, con fuerza suficiente para sentirse también en República Dominicana y Cuba. Las regiones del Sur y Grand'Anse soportaron el impacto más devastador: 160 y 100 muertes confirmadas respectivamente, con un total que ascendió a 304 fallecidos y 1.800 heridos según los balances de Protección Civil.

Los hospitales de la zona, ya debilitados antes del sismo, quedaron completamente desbordados. El Servicio Geológico de Estados Unidos emitió una alerta de tsunami que luego canceló, pero mantuvo una alerta roja en su escala de daños humanos, anticipando un número elevado de víctimas en una zona extensa. Una réplica de 5,2 grados registrada cerca de Chantal prolongó la angustia de una población que ya no sabía dónde refugiarse.

El primer ministro Ariel Henry declaró el estado de emergencia, pero la magnitud de la crisis humanitaria superaba con creces cualquier respuesta administrativa. Miles de personas perdieron sus viviendas en segundos. La Federación Internacional de la Cruz Roja y Catholic Relief Services coincidieron en que la prioridad inmediata eran los albergues temporales, junto con alimentos, medicinas, lonas, bidones de agua y equipos pesados para retirar escombros.

Lo que hacía este desastre especialmente devastador era el contexto en que ocurría. Haití llevaba apenas cinco semanas procesando el asesinato del presidente Jovenel Moïse, ocurrido el 7 de julio, y sus instituciones de salud y gobierno habían sido erosionadas por la pandemia de COVID-19. El terremoto no cayó sobre un país en condiciones de absorber el golpe: cayó sobre un sistema ya fracturado, empujándolo aún más cerca del límite.

El sábado por la mañana, a las 8:29 hora local, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió el sur de Haití con una fuerza que dejó cicatrices profundas en el territorio. El epicentro se ubicó a apenas 12 kilómetros de la localidad de Saint-Louis du Sud, a una profundidad de 10 kilómetros, lo suficientemente cercano y potente como para sentirse también en la República Dominicana y Cuba. Cuando los reportes comenzaron a llegar a las autoridades, la magnitud del desastre se hizo evidente: 304 personas habían perdido la vida, con 160 muertes confirmadas en el Sur y 100 en Grand'Anse, las dos regiones que soportaron el golpe más severo del movimiento telúrico.

Los números siguieron creciendo conforme pasaban las horas. Protección Civil confirmó 77 decesos adicionales en su balance más reciente, elevando el total de fallecidos mientras que 1.800 personas resultaron heridas. Los hospitales de las zonas afectadas, ya frágiles antes del desastre, se vieron completamente desbordados por la avalancha de pacientes que llegaban con fracturas, heridas abiertas y traumas. El Servicio Geológico de Estados Unidos emitió inicialmente una alerta de tsunami que luego canceló, pero asignó al evento una alerta roja en su escala de daños humanos, una clasificación que significa que es probable un alto número de víctimas y que el desastre afectará una zona extensa. Una réplica de magnitud 5,2 se registró posteriormente a 17 kilómetros de la localidad de Chantal, con el mismo epicentro de profundidad, prolongando la angustia de una población ya traumatizada.

El primer ministro Ariel Henry declaró el estado de emergencia en respuesta al terremoto, un paso administrativo que reconocía la gravedad de la situación pero que por sí solo no podía reconstruir casas ni sanar heridas. Miles de personas se encontraron de repente sin hogar, sus viviendas destruidas o semidestruidas, enfrentándose a la noche sin techo y sin certeza sobre dónde dormir. La Federación Internacional de la Cruz Roja y Catholic Relief Services coincidieron en que la instalación inmediata de albergues era una necesidad urgente. Peter Finlay, delegado de la Cruz Roja en Puerto Príncipe, explicó a la agencia Efe que la zona requeriría de todo: alimentos, medicinas, equipos pesados para limpiar los escombros, y refugios temporales porque la gente no podría regresar a casas que ya no existían.

En la ciudad de Les Cayes, Akim Kikonda, director de Catholic Relief Services en Haití, señaló que se necesitaba de manera inmediata la instalación de albergues temporales junto con lonas, bidones para almacenar agua y materiales de higiene personal. La magnitud de la necesidad humanitaria era abrumadora, pero Haití no enfrentaba este desastre en un vacío. El país ya estaba atravesando una crisis política profunda, agravada por el asesinato del presidente Jovenel Moïse ocurrido apenas cinco semanas antes, el 7 de julio. A esto se sumaban los efectos persistentes de la pandemia de COVID-19, que había debilitado aún más la capacidad de respuesta de las instituciones de salud y gobierno. Un terremoto de esta magnitud, en circunstancias normales, habría sido catastrófico. En Haití, en agosto de 2021, era el colapso de un sistema ya fracturado.

En la zona se va a necesitar de todo, alimentos, medicinas, equipos pesados para la limpieza de escombros, y habrá que instalar albergues de inmediato
— Peter Finlay, delegado de la Federación Internacional de la Cruz Roja en Puerto Príncipe
Se necesita de la inmediata instalación de albergues temporales y el suministro de lonas, bidones para almacenar agua y materiales de higiene personal
— Akim Kikonda, director de Catholic Relief Services en Haití
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué importa que el epicentro estuviera a solo 12 kilómetros de distancia?

Model

Porque la cercanía determina la intensidad del daño. Un terremoto de 7,2 grados a 12 kilómetros causa destrucción masiva; a 100 kilómetros, el mismo sismo sería mucho menos letal.

Inventor

Los hospitales estaban desbordados. ¿Qué significa eso en términos reales?

Model

Significa que no había camas, que los médicos tenían que elegir a quién atender primero, que la gente moría en pasillos esperando cirugía. Significa que el sistema colapsó.

Inventor

¿Por qué mencionan el asesinato del presidente junto con el terremoto?

Model

Porque Haití no es un país que pueda responder a una crisis de esta magnitud sin liderazgo estable. El asesinato dejó un vacío político justo cuando más se necesitaba coordinación y recursos.

Inventor

¿Qué hubiera pasado si el terremoto golpeaba la capital, Puerto Príncipe?

Model

Probablemente miles más de muertos. El Sur y Grand'Anse son regiones menos densamente pobladas que la capital. Un sismo de esta magnitud en Puerto Príncipe habría sido una catástrofe nacional.

Inventor

¿Cuánto tiempo tarda normalmente en instalar albergues para miles de personas?

Model

Días, si hay recursos y coordinación. En Haití, con infraestructura débil y crisis política, probablemente semanas. Mientras tanto, la gente duerme bajo el cielo abierto.

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