Dos líderes con visiones antagónicas del mundo —uno que ve en los bloques regionales una trampa burocrática, otro que los concibe como escudos ante la fragmentación global— han convertido una rivalidad ideológica en una crisis diplomática con consecuencias materiales. Cuando Javier Milei viajó a Brasil para insultar públicamente a Lula en su propio territorio, no solo tensó una relación personal: puso en juego 31.000 millones de dólares en intercambio comercial y el futuro de la arquitectura de integración más importante de América del Sur. El Mercosur, nacido como promesa de unidad en 1991, e