Hezbollah reporta combates en el sur del Líbano pese al acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán

Más de 1.200 muertos según datos oficiales libaneses desde el inicio de la fase actual del conflicto el 2 de marzo.
Un memorando no detiene combates cuando los objetivos son incompatibles
La realidad en el sur del Líbano sugiere que el acuerdo entre Washington e Irán no resuelve las tensiones locales.

Horas después de que Estados Unidos e Irán firmaran un memorando de cese de hostilidades en Versalles, los combates continuaron en el sur del Líbano, donde Hezbollah reportó enfrentamientos con tropas israelíes cerca de Kfar Tebnit. Israel, que no fue parte del acuerdo, mantiene su presencia militar en la zona de seguridad del sur libanés, mientras Netanyahu desafía tanto las presiones externas como las críticas de su propio aliado estadounidense. El episodio revela una verdad antigua: los acuerdos firmados entre potencias no siempre alcanzan a los combatientes que sostienen el fusil en el terreno.

  • El memorando firmado en Versalles ordenaba el cese inmediato de hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano, pero los disparos en Kfar Tebnit sonaron antes de que la tinta secara.
  • Hezbollah enmarcó los combates del jueves como respuesta legítima a violaciones israelíes, invocando las 'operaciones de Ashura' para justificar su acción armada.
  • Netanyahu desafía abiertamente las críticas del propio Trump, quien calificó el enfoque israelí de excesivamente agresivo durante el G7, e insiste en mantener tropas en el sur del Líbano indefinidamente.
  • El secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, celebró el memorando como victoria iraní pero impuso condiciones que bloquean cualquier negociación: seguridad mutua y rechazo absoluto al desarme.
  • Con más de 1.200 muertos desde el 2 de marzo y los actores principales sin objetivos compartidos, el cese de hostilidades existe por ahora como documento, no como realidad.

La tinta del memorando entre Washington y Teherán no había secado cuando Hezbollah reportó enfrentamientos con tropas israelíes cerca de Kfar Tebnit, en la gobernación de Nabatieh, a las 17:30 del jueves. Mientras Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian celebraban en Versalles lo que ambos describían como un punto de inflexión histórico, el grupo chií presentaba los combates como respuesta a violaciones israelíes del acuerdo recién firmado.

El documento, resultado de meses de mediación pakistaní, ordenaba la terminación inmediata de operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano, un conflicto que desde el 2 de marzo ha dejado más de 1.200 muertos según cifras oficiales libanesas. Pero Israel nunca fue parte del memorando. Netanyahu dejó clara su postura el mismo jueves: las tropas permanecerían en la zona de seguridad del sur libanés, que se extiende hasta diez kilómetros de profundidad, el tiempo que fuera necesario. Esta posición desafiaba incluso las críticas públicas de Trump, quien durante el G7 en Évian había calificado el enfoque israelí de excesivamente agresivo y cuestionado la proporcionalidad de sus métodos.

El secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, agradeció a Irán haber incluido el frente libanés en el texto del acuerdo, pero fijó condiciones que complican cualquier salida: exigió seguridad mutua para negociar y rechazó categóricamente cualquier proceso que condujera al desarme de la organización. Lo ocurrido en Kfar Tebnit ilustra la distancia entre lo acordado en un palacio europeo y lo que sucede en el terreno cuando los actores principales no comparten los mismos objetivos ni las mismas lealtades.

El tinta en el memorando entre Washington y Teherán no había secado cuando los primeros disparos sonaron en el sur del Líbano. A las 17:30 del jueves, mientras Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian celebraban lo que ambos llamaban un punto de inflexión histórico, Hezbollah reportaba enfrentamientos con tropas israelíes en los alrededores de Kfar Tebnit, en la gobernación de Nabatieh. El grupo chií describió el encuentro como una respuesta a lo que consideraba violaciones israelíes del acuerdo que acababa de entrar en vigor horas antes.

El documento firmado digitalmente durante una cena en el Palacio de Versalles ordenaba la "terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano". Tras meses de negociaciones mediadas por Pakistán, el memorando parecía cerrar un capítulo sangriento que había dejado más de 1.200 muertos según cifras oficiales libanesas desde que el conflicto en su forma actual estalló el 2 de marzo. Pero la tinta del acuerdo no significaba paz en el terreno. Hezbollah enmarcó sus acciones del jueves dentro de lo que llamó "operaciones de Ashura", una referencia a la conmemoración chií del martirio del imán Husein, y las presentó como ejercicio legítimo de resistencia contra lo que describió como ocupación israelí.

Israel nunca fue parte del memorando. Benjamín Netanyahu dejó clara su posición el mismo jueves: las tropas israelíes permanecerían en la "zona de seguridad" del sur del Líbano todo el tiempo que fuera necesario. La zona, según precisiones del gobierno israelí de abril, se extiende hasta diez kilómetros de profundidad, desde el Mediterráneo hasta el Monte Hermón. Esta postura directa desafiaba las críticas públicas que el propio Trump había lanzado días antes. Durante la cumbre del G7 en Évian, el presidente estadounidense había calificado el enfoque israelí de excesivamente agresivo. "Israel está luchando contra Hezbollah desde hace demasiado tiempo y están muriendo demasiadas personas", había dicho el martes. Incluso cuestionó la proporcionalidad de los métodos: "No es necesario derribar un edificio de apartamentos cada vez que se busca a alguien".

La fricción entre aliados quedaba expuesta. Trump criticaba; Netanyahu ignoraba las críticas. El secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, había hablado el miércoles por televisión para establecer la postura del grupo ante el nuevo escenario. Calificó el memorando de "gran victoria" para Irán y agradeció a Teherán haber insistido en incluir el frente libanés en el texto. Pero Qassem también fijó condiciones que hacían cualquier resolución más compleja: exigía "seguridad mutua" para cualquier negociación y rechazaba categóricamente cualquier proceso que llevara al desarme de la organización.

Lo que sucedía en Kfar Tebnit el jueves era, en esencia, la prueba de que un memorando firmado en Versalles no podía detener combates en el terreno cuando los actores principales no compartían los mismos objetivos. Israel buscaba seguridad mediante presencia militar. Hezbollah buscaba resistencia y preservación de su capacidad armada. Irán había ganado un acuerdo con Estados Unidos, pero eso no significaba que sus aliados en el Líbano aceptaran las condiciones que Washington e Irán habían negociado. La zona de Nabatieh, castigada durante meses de operaciones, seguía siendo un punto de fricción. El memorando había establecido un cese de hostilidades; la realidad en el terreno sugería que ese cese era, por ahora, principalmente un documento.

Israel está luchando contra Hezbollah desde hace demasiado tiempo y están muriendo demasiadas personas
— Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Las tropas israelíes permanecerán en la zona de seguridad del sur del Líbano mientras sea necesario
— Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Hezbollah reporta combates justo después de que se firma un acuerdo de paz?

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Porque el acuerdo no incluye a Israel como parte directa. Hezbollah lo ve como una victoria para Irán, pero eso no significa que acepte las condiciones que Washington negoció. Para ellos, los combates son una forma de señalar que el acuerdo no resuelve sus preocupaciones.

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¿Qué quiere decir Netanyahu cuando habla de "zona de seguridad"?

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Una franja de diez kilómetros de profundidad en el sur del Líbano donde Israel mantiene tropas. Netanyahu dice que permanecerán allí mientras sea necesario. Es su forma de decir que no se irán solo porque un memorando lo ordene.

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Trump critica a Israel públicamente. ¿Eso cambia algo?

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Aparentemente no. Netanyahu escucha las críticas y sigue adelante. Trump dice que los métodos son excesivos, pero no tiene poder directo sobre las decisiones militares israelíes. Son aliados, pero no siempre están de acuerdo.

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¿Qué pasa con Hezbollah y el desarme?

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Qassem fue muy claro: no. Cualquier negociación debe garantizar lo que llama "seguridad mutua" y debe dejar intacta la capacidad armada de Hezbollah. Para ellos, las armas son la garantía de que pueden resistir.

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¿Cuántas personas han muerto en este conflicto?

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Más de 1.200 según cifras oficiales libanesas desde que la fase actual comenzó en marzo. La mayoría en la zona de Nabatieh, donde ocurrieron los combates del jueves.

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¿Entonces el memorando no significa nada?

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Significa algo para Irán y Estados Unidos. Pero en el terreno, donde Hezbollah e Israel se enfrentan, significa mucho menos. Un documento no detiene combates cuando los actores principales tienen objetivos incompatibles.

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