En la noche del jueves, el Tribunal Constitucional de Chile trazó un límite al alcance de la megarreforma, acogiendo parcialmente los requerimientos de la oposición parlamentaria. La decisión elimina disposiciones que buscaban proteger a los inversionistas ante anulaciones ambientales y restringe mecanismos de invariabilidad tributaria, recordándonos que en toda reforma ambiciosa existe una tensión irresuelta entre el impulso transformador y los marcos constitucionales que lo contienen. El proyecto continúa su camino, pero con partes esenciales de su arquitectura jurídica desmanteladas.