Summit Cohen 2026: Oportunidades globales y desafíos políticos en Argentina

Los minerales no vendrán solo de la Tierra
Riesgo argumenta que la Luna contiene los mismos minerales que buscamos aquí y será más barato traerlos que extraerlos en la Tierra.

La Fed probablemente bajará tasas eventualmente; los bonos a 10 años ofrecen rendimientos atractivos cercanos al equity risk premium estadounidense. Argentina acumula reservas sostenidamente y posiciona sus exportaciones de energía y minería como activos estratégicos en la nueva era tecnológica global.

  • El Banco Central completó 110 compras consecutivas en el mercado de cambios
  • Los bonos soberanos argentinos rinden casi 9%
  • Las exportaciones de energía y minería rondarán 40.000 millones de dólares anuales en el próximo mandato
  • La mora bancaria alcanzó niveles que dejan a casi seis millones de personas sin acceso al crédito

Expertos analizaron en Buenos Aires las transiciones económicas globales y oportunidades para Argentina, destacando commodities, tecnología y el programa de Milei como factores clave.

En un hotel de Buenos Aires, hace poco más de una semana, se reunieron analistas y gestores de fondos para debatir un mundo en transformación. El Summit Cohen 2026 convocó dos conversaciones paralelas que, aunque operaban en escalas distintas, perseguían la misma pregunta fundamental: dónde invertir cuando todo cambia.

Ahmed Riesgo, jefe de inversiones de Insigneo, abrió con una tesis provocadora sobre la Reserva Federal. Su apuesta es que el organismo terminará bajando tasas, contrario a lo que dice que hará. El argumento es técnico pero sólido: el indicador de inflación que la Fed realmente vigila —el trimmed mean PCE, que descarta datos atípicos— ya ronda el 2,3%, prácticamente en el objetivo del 2%. El shock petrolero que disparó los precios a 120 dólares por barril durante el conflicto con Irán ya cede. El petróleo cayó a sesenta y pico dólares. Para Riesgo, eso significa que los bonos a diez años estadounidenses merecen comprarse, incluso si la Fed sube tasas una o dos veces más. Pagan casi lo mismo que el riesgo de invertir en acciones.

En renta variable, Riesgo fue contundente al rechazar los modelos de inteligencia artificial de frontera como inversión atractiva. Invocó un paralelismo histórico: los ferrocarriles del siglo diecinueve transformaron países, enriquecieron economías, pero los accionistas de las compañías ferroviarias casi nunca ganaron dinero. La competencia feroz entre OpenAI, Anthropic y otros actores erosionará los márgenes. La estrategia correcta es otra: comprar las herramientas que estas empresas usan. Chipmakers. Energía. Litio. Memoria. El ciclo de commodities industriales sigue alcista. Cobre, níquel, litio. Para el oro, mantiene su objetivo de 4.800 dólares para fin de año.

Pero Riesgo fue más lejos. El bull market de commodities tiene una dimensión que pocos mencionan: el espacio. Los minerales no vendrán solo de la Tierra. La Luna, desprendida de nuestro planeta por un impacto astronómico hace miles de millones de años, contiene los mismos minerales que buscamos aquí. Por eso Estados Unidos construye una base lunar. La razón es comercial: traer commodities de la Luna a la Tierra será más barato que extraerlos aquí. Cuando se le señaló que esa oferta adicional podría deprimir precios terrestres, Riesgo lo admitió sin rodeos: normalmente sí, y entonces terminaría el bull market. La conclusión implícita es que el ciclo alcista tiene horizonte, pero aún no llegó.

Sobre las Siete Magníficas —las grandes tecnológicas estadounidenses— ofreció una lectura heterodoxa. No son posiciones ofensivas sino defensivas. No espera que superen al mercado, sino que se comporten como utilities: estables, predecibles, mientras la inteligencia se vuelve commodity. El crecimiento diferencial vendrá de Japón, Corea, Taiwan, algunos mercados latinoamericanos, y en Europa de bonos corporativos antes que acciones.

Adrián Rozanski, director de la consultora 1816, llevó el análisis a Argentina. Recorrió tres años de gestión Milei: un primero donde al presidente le salió todo, un segundo turbulento con volatilidad cambiaria y susto electoral, y un tercero que arrancó en octubre de 2025 con un giro notable. El cambio más significativo es la acumulación sostenida de reservas. El Banco Central completó hace poco su compra número 110 consecutiva en el mercado de cambios. Los bonos soberanos rinden casi 9%. La inflación retoma su sendero descendente. El EMAE marca récords históricos.

Pero las luces tienen sombras. Hay un modelo económico que hace crecer la torta, pero en el corto plazo esa torta no derrama. El empleo privado registrado cae hace meses. La mora bancaria alcanzó niveles que dejan a casi seis millones de personas sin acceso al crédito. Industria, construcción y comercio muestran una dinámica de serrucho, sin consolidarse. El gran interrogante es 2027. Rozanski fue cuidadoso: en cada una de las últimas cuatro elecciones presidenciales, el escenario que parecía obvio dieciocho meses antes resultó completamente equivocado. La información política de hoy probablemente será irrelevante en un año y medio.

Su recomendación fue una estrategia barbell: comprar lo que vence con Milei y comprar lo más largo. Sobre el carry en pesos fue cauteloso. Le cuesta tentarse comprando pesos para ganar dos por ciento mensual. Prefiere los bonos duales, que combinan cobertura cambiaria con tasa más spread, apostando a que una Argentina que se normaliza financieramente debería converger hacia tasas reales positivas. Lo que emerge entre ambos paneles es una imagen coherente: un mundo que premia a quienes invierten en la infraestructura del nuevo ciclo tecnológico —chips, energía, commodities, ciberseguridad— antes que en sus protagonistas visibles. Y una Argentina que, por primera vez en décadas, empieza a formar parte de esa ecuación global como exportadora neta de energía y minerales críticos. En el próximo mandato presidencial, esas exportaciones rondarán los 40.000 millones de dólares anuales. Pero Rozanski fue cuidadoso: eso no elimina el riesgo político del año que viene. Si el mercado compra la idea de que es una moneda al aire, habrá volatilidad.

La apuesta es que van a tener que eventualmente cortar las tasas, que no van a subir las tasas
— Ahmed Riesgo, CIO de Insigneo
Hay claramente un modelo económico que hace que la torta crezca, pero que está costando en el corto plazo que esa torta derrame
— Adrián Rozanski, director de 1816
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Riesgo apuesta contra lo que dice la Fed que va a hacer?

Model

Porque los números que la Fed realmente mira ya están en el objetivo. La inflación que importa está en 2,3%, casi el 2% que buscan. El shock del petróleo ya pasó. Cuando los datos mejoran, los bancos centrales tienen que actuar, aunque digan lo contrario.

Inventor

¿Y eso qué significa para alguien que quiere invertir hoy?

Model

Que los bonos a diez años valen la pena. Pagan casi lo mismo que el riesgo de la bolsa, pero con menos volatilidad. Es una oportunidad que no aparece todos los días.

Inventor

Pero rechaza completamente la inteligencia artificial como inversión. ¿No es eso demasiado?

Model

No rechaza la IA. Rechaza invertir en las empresas que la hacen. Es como los ferrocarriles: transformaron el mundo, pero los accionistas de las compañías ferroviarias perdieron dinero. Mejor comprar los chips, la energía, el litio que estas empresas necesitan.

Inventor

¿Y Argentina en todo esto?

Model

Argentina tiene los minerales que el mundo necesita. Litio, cobre, energía. Por primera vez en décadas, eso la pone en una posición estratégica global. Pero el riesgo político sigue siendo real. Cuarenta mil millones en exportaciones no garantizan estabilidad si el mercado pierde confianza.

Inventor

¿Entonces qué hace un inversor argentino?

Model

Compra lo que vence pronto con Milei y también lo más largo. No apuesta todo a que la política se resuelve. Mantiene opciones abiertas. Es barbell: protección y oportunidad al mismo tiempo.

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