Endocrinóloga derriba mitos sobre hipotiroidismo y aumento de peso

El hipotiroidismo no es la causa determinante del sobrepeso generalizado
La endocrinóloga aclara el mito más extendido sobre la tiroides y el aumento de peso.

En Chile, donde más de un quinto de la población convive con algún grado de disfunción tiroidea, la endocrinóloga Claudia Munizaga del Hospital San Borja ha emprendido una tarea tan antigua como la medicina misma: separar el mito del hecho. Con paciencia clínica, desmonta la creencia de que la tiroides es la causa del sobrepeso generalizado y devuelve a los nódulos tiroideos su verdadera dimensión estadística. Su mensaje no es solo médico; es un llamado a habitar el propio cuerpo con mayor precisión y menos miedo.

  • Más del 20% de los chilenos tiene hipotiroidismo subclínico, lo que convierte a esta enfermedad en un fenómeno masivo rodeado de malentendidos profundamente arraigados.
  • La creencia de que la tiroides es la culpable de cada kilo que no se pierde lleva a pacientes a buscar diagnósticos equivocados y a desconfiar de tratamientos que sí funcionan.
  • La especialista aclara que el aumento de peso en hipotiroidismo severo es edema —líquido en los tejidos—, no grasa acumulada, deshaciendo uno de los mitos más repetidos en consulta.
  • El 90% de los nódulos tiroideos son benignos y el cáncer de tiroides está cubierto por el GES, lo que reduce significativamente el peso del miedo en el diagnóstico.
  • La adherencia estricta al tratamiento farmacológico, sin atajos ni suplementos alternativos, es la única vía comprobada hacia la estabilización clínica.

En los consultorios de endocrinología, la conversación casi siempre regresa al mismo punto: el peso. Los pacientes llegan convencidos de que la tiroides explica cada kilo que no logran perder. Claudia Munizaga, endocrinóloga del Hospital Clínico San Borja Arriarán, lleva años desmontando esa convicción con datos precisos.

Más del 2% de la población chilena tiene hipotiroidismo franco, y cerca del 20% padece su forma subclínica. A medida que crecen los diagnósticos, también crecen los malentendidos. El mayor de ellos es que la tiroides causa sobrepeso. Munizaga lo corrige con firmeza: cuando el hipotiroidismo severo produce aumento de peso, se trata de edema —líquido atrapado en los tejidos—, no de grasa acumulada. Son fenómenos biológicamente distintos.

Otro temor frecuente surge ante los nódulos tiroideos, que muchos asocian de inmediato con cáncer. La especialista ofrece una perspectiva más serena: el 90% de los nódulos analizados resultan benignos. Y cuando se confirma un cáncer de tiroides de pequeño tamaño, no siempre se requiere cirugía inmediata; existe una estrategia de vigilancia activa. Además, el cáncer de tiroides está cubierto por el sistema GES en Chile.

Munizaga también traza una línea entre los síntomas que justifican consulta especializada y los que no. El cansancio cotidiano o el estrés general no bastan. Sí lo hacen el desánimo persistente sin causa aparente, los edemas visibles, la bradicardia, los cambios intestinales notables y la intolerancia severa al frío. Cuando estos síntomas se presentan juntos o de forma sostenida, la evaluación endocrinológica es necesaria.

Finalmente, el diagnóstico no es suficiente por sí solo. El tratamiento exige disciplina: adherencia constante a la medicación prescrita, sin interrupciones ni suplementos que pretendan reemplazarla. En un país donde una quinta parte de la población tiene algún grado de disfunción tiroidea, esa claridad clínica no es un lujo, sino una necesidad.

En el consultorio de un endocrinólogo, la conversación casi siempre gira alrededor de lo mismo: el peso. Los pacientes llegan convencidos de que la tiroides es la culpable de cada kilo que no logran perder, de cada dieta que fracasa, de cada espejo que los decepciona. Claudia Munizaga, endocrinóloga del Hospital Clínico San Borja Arriarán, ha pasado años desmontando esta creencia con datos y explicaciones clínicas precisas.

Los números hablan de un problema real. Más del 2% de la población chilena tiene hipotiroidismo franco —una enfermedad confirmada de la glándula tiroides— mientras que aproximadamente el 20% padece hipotiroidismo subclínico, una forma más leve que a menudo pasa desapercibida. A medida que aumentan las consultas y los diagnósticos, también proliferan los malentendidos. La gente cree saber qué significa tener la tiroides lenta, pero en realidad vive atrapada en mitos que distorsionan tanto la enfermedad como su tratamiento.

El mayor de estos mitos es, precisamente, el que todos repiten: que el hipotiroidismo causa sobrepeso. Munizaga lo aclara con firmeza. Sí, la tiroides influye en el metabolismo. Pero en los casos severos, cuando el aumento de peso ocurre, no es porque se acumule grasa. Es edema. Líquido atrapado en los tejidos corporales, hinchazón que se parece al sobrepeso pero que es biológicamente distinto. El hipotiroidismo no es la causa determinante del sobrepeso generalizado, aunque la ciudadanía insista en creerlo.

Otro temor común surge cuando aparecen nódulos en la tiroides. Los pacientes piensan inmediatamente en cáncer. Es comprensible: cualquier bulto genera alarma. Pero Munizaga explica que estos hallazgos son sumamente frecuentes en la práctica médica cotidiana. El 90% de los nódulos tiroideos analizados resultan ser benignos. Incluso cuando se confirma un diagnóstico de cáncer de tiroides de pequeño tamaño, el protocolo clínico no siempre exige cirugía inmediata. Existe una estrategia de vigilancia activa que permite monitorear sin intervenir de inmediato. Y hay algo más que tranquiliza: el cáncer de tiroides está explícitamente cubierto por el sistema de Garantías Explícitas en Salud, el GES chileno.

Lo que sí merece atención médica son los síntomas específicos. Aquí es donde Munizaga traza una línea clara entre lo que importa y lo que no. El desánimo cotidiano, el estrés, el cansancio regular: estos síntomas generales no justifican por sí solos una evaluación endocrinológica. Pero hay señales que sí lo hacen. Un desánimo sostenido en el tiempo sin causa aparente. Edemas visibles, hinchazón generalizada u ojos inflamados. Una frecuencia cardíaca anormalmente baja, lo que los médicos llaman bradicardia. Cambios notables en el tránsito intestinal. Una intolerancia severa al frío. Estos síntomas específicos, cuando se presentan juntos o de forma persistente, justifican una consulta con el especialista.

Pero el diagnóstico es solo el primer paso. El éxito terapéutico depende de algo que suena simple pero es crucial: la disciplina en la toma de los fármacos. Un paciente con hipotiroidismo debe ser consistente, debe seguir el tratamiento prescrito sin interrupciones. No hay atajo. No hay suplemento mágico que reemplace la medicación. Solo la adherencia sostenida produce resultados.

Lo que Munizaga está haciendo es lo que todo médico especialista debería hacer: separar la realidad de la ficción, los síntomas reales de las preocupaciones infundadas, el tratamiento efectivo de las creencias populares. En un país donde más de una quinta parte de la población tiene algún grado de disfunción tiroidea, esa claridad no es un lujo. Es una necesidad.

El alza de peso es uno de los grandes mitos del hipotiroidismo
— Claudia Munizaga, endocrinóloga del Hospital Clínico San Borja Arriarán
El éxito terapéutico en pacientes con hipotiroidismo depende de la disciplina en la toma de los fármacos
— Claudia Munizaga
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué la gente cree tan firmemente que la tiroides causa sobrepeso si en realidad no es así?

Model

Porque el hipotiroidismo sí ralentiza el metabolismo, y eso es verdad. Pero la gente salta de esa verdad a una conclusión equivocada. Ven que alguien con hipotiroidismo sube de peso y asumen que la tiroides lo causó. Lo que no ven es que en los casos severos, ese aumento es principalmente edema, no grasa. Es una confusión comprensible pero clínicamente importante.

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¿Entonces un paciente con hipotiroidismo bien tratado debería poder mantener un peso normal?

Model

Exactamente. Si la tiroides está controlada con medicación y el paciente sigue una vida normal, el peso no debería ser un problema causado por la glándula. Hay otros factores: dieta, actividad física, edad. Pero la tiroides en sí no es la culpable automática.

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¿Qué pasa con esos nódulos que aparecen? ¿Realmente el 90% son benignos?

Model

Sí. Es uno de los hallazgos más frecuentes en medicina. La mayoría de las veces son completamente inofensivos. Incluso cuando es cáncer, si es pequeño, no siempre hay que operar de inmediato. Se puede vigilar.

Inventor

¿Y eso tranquiliza a los pacientes?

Model

Debería. Pero el miedo es poderoso. La gente escucha "nódulo" y piensa "cáncer". Por eso es importante que los médicos expliquen bien qué significa cada hallazgo.

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¿Cuál es el síntoma que realmente debería preocupar a alguien?

Model

Un desánimo persistente sin razón aparente, junto con edemas visibles y una frecuencia cardíaca baja. Esos síntomas juntos sí merecen una evaluación. Pero el cansancio solo, o el estrés solo, eso es demasiado vago.

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¿Y una vez diagnosticado, qué es lo más importante?

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Tomar la medicación consistentemente. Sin eso, nada funciona. Es disciplina pura.

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