Sube a siete el número de muertos por incendios en Los Ángeles; 10.000 estructuras quemadas

Siete personas han muerto en los incendios de Los Ángeles, con evacuaciones masivas en curso y miles de estructuras destruidas en zonas residenciales.
Nunca he visto algo así en mis veinticinco años de carrera
La jefa de bomberos de Los Ángeles describe la magnitud sin precedentes de los incendios que azotan la ciudad.

En los días que siguieron al 7 de enero, Los Ángeles se convirtió en escenario de una de las catástrofes por incendio más devastadoras de su historia reciente: siete vidas perdidas, diez mil estructuras reducidas a cenizas, y miles de familias desplazadas de barrios que alguna vez consideraron seguros. Como ocurre con los grandes desastres, la magnitud real aún no termina de revelarse, y las autoridades advierten que las cifras seguirán creciendo conforme los equipos de rescate accedan a las zonas más afectadas. En medio del fuego y el agotamiento, la ciudad enfrenta no solo la destrucción material, sino la pregunta más profunda sobre la fragilidad de lo que construimos.

  • Siete personas han muerto y más de diez mil estructuras han sido destruidas, pero las autoridades advierten que estas cifras son preliminares y podrían aumentar significativamente.
  • Un tercer incendio, el Kenneth, estalló esta tarde y se extendió a 323 hectáreas en la frontera entre los condados de Los Ángeles y Ventura, obligando a nuevas evacuaciones masivas.
  • Los incendios de Palisades y Eaton, que juntos han arrasado más de once mil hectáreas, permanecen completamente fuera de control con cero por ciento de contención.
  • La jefa de bomberos Kristin Krowley reconoció que sus equipos están absolutamente exhaustos tras días de combate ininterrumpido, aunque afirmó que jamás se rendirán.
  • El incendio Sunset, que amenazó el Paseo de la Fama y el parque Runyon Canyon en Hollywood, fue contenido sin causar daños estructurales significativos, ofreciendo un alivio parcial en medio de la crisis.

Los Ángeles ardía en múltiples frentes el jueves cuando las autoridades confirmaron siete muertos y diez mil estructuras destruidas por los incendios que azotan la ciudad desde el 7 de enero. Los números, anunciados en una conferencia de prensa, apenas comenzaban a reflejar la verdadera dimensión de la catástrofe.

Dos de las muertes ocurrieron en Palisades, un barrio residencial de alto valor donde las propiedades promedian tres millones de dólares. Las otras cinco víctimas fueron registradas en el incendio de Eaton. Juntos, ambos fuegos han consumido más de once mil hectáreas sin ningún grado de contención, mientras los equipos de Cal Fire y rescate trabajaban entre los escombros.

Esa misma tarde, un tercer incendio llamado Kenneth estalló en la frontera entre los condados de Los Ángeles y Ventura, propagándose rápidamente hasta cubrir 323 hectáreas. Las autoridades emitieron órdenes de evacuación obligatoria en la zona, sumando una nueva amenaza a una ciudad ya en estado de emergencia.

Kristin Krowley, jefa del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, compareció ante los medios visiblemente afectada. En sus veinticinco años de carrera, dijo, nunca había visto algo de esta magnitud. Sus bomberos estaban exhaustos, pero insistió en que nunca se rendirían.

Entre las pocas noticias alentadoras, el incendio Sunset —que había amenazado el Paseo de la Fama y el parque Runyon Canyon en Hollywood— fue contenido sin causar daños estructurales importantes. Una victoria pequeña, mientras las autoridades advierten que el número de fallecidos seguirá aumentando conforme avancen las evaluaciones en las zonas más devastadas.

Los Ángeles ardía en múltiples frentes el jueves cuando las autoridades confirmaron que la cifra de muertos había ascendido a siete personas. Al mismo tiempo, los registros de daño material alcanzaban una cifra que parecía casi incomprensible: diez mil estructuras consumidas por las llamas. Los funcionarios anunciaron estos números en una conferencia de prensa que reflejaba la magnitud creciente de una catástrofe que apenas comenzaba a revelarse.

Dos de esas muertes ocurrieron en Palisades, un enclave residencial donde las casas se venden por alrededor de tres millones de dólares cada una. El incendio que arrasó esa zona acomodada se sumaba al de Eaton, responsable de cinco fallecimientos. Juntos, estos dos fuegos habían consumido más de once mil hectáreas, una extensión que superaba los veintisiete mil acres. El Departamento de Protección contra Incendios de California, conocido como Cal Fire, documentaba el avance del desastre mientras los equipos de rescate trabajaban entre los escombros.

Lo que más preocupaba a las autoridades era que estas cifras probablemente no eran definitivas. A medida que los equipos de emergencia pudieran acceder a las zonas más afectadas y realizar evaluaciones completas de los daños, esperaban que el número de fallecidos continuara aumentando. Era una advertencia sombría sobre lo que aún no se sabía.

Esa misma tarde estalló un tercer incendio, bautizado Kenneth, que se propagó rápidamente hasta cubrir trescientas veintitrés hectáreas en la frontera entre los condados de Los Ángeles y Ventura. Las autoridades emitieron órdenes de evacuación obligatoria en el área. El nuevo fuego se sumaba a una serie de incendios activos que mantenían a la ciudad en estado de emergencia desde el siete de enero, cuando comenzó una ola de fuego que ya había forzado evacuaciones masivas y dejado un rastro de destrucción en múltiples barrios.

Kristin Krowley, jefa del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, compareció ante los medios con un mensaje que mezclaba determinación y agotamiento. En sus veinticinco años de carrera, dijo, nunca había presenciado algo de esta magnitud. Sus bomberos, trabajando en el terreno con botas de combate, estaban absolutamente exhaustos. Pero insistió: nunca se rendirían.

Los incendios de Palisades y Eaton permanecían sin control, con cero por ciento de contención. Ambos seguían consumiendo territorio y amenazando más estructuras. Sin embargo, había un rayo de esperanza limitada: el incendio conocido como Sunset, que había amenazado la zona del Paseo de la Fama en Hollywood y el popular parque Runyon Canyon, había sido contenido. Ese fuego no había causado daños estructurales significativos. Era una victoria pequeña en medio de una batalla que apenas comenzaba a comprenderse en toda su extensión.

Nuestros bomberos se esfuerzan al máximo. Nunca he visto algo así en mis veinticinco años de carrera. Nuestros bomberos, botas en el terreno, están absolutamente cansados, pero les digo, nunca, nunca se rendirán
— Kristin Krowley, jefa del Departamento de Bomberos de Los Ángeles
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué estas cifras de muertos y estructuras destruidas siguen aumentando?

Model

Porque los bomberos aún no han podido acceder a todas las áreas afectadas. Mientras avanzan en el terreno, descubren más víctimas y más casas consumidas. Es un proceso que toma tiempo cuando el fuego cubre miles de hectáreas.

Inventor

¿Qué hace que Palisades sea diferente de otras zonas de Los Ángeles?

Model

Es una zona de propiedades muy caras, casas de millones de dólares. Pero eso no la hace más importante en términos de vidas humanas. Lo que la hace diferente es que es una zona residencial densa donde muchas personas vivían juntas, y el fuego se propagó rápidamente.

Inventor

El jefe de bomberos mencionó veinticinco años de carrera. ¿Qué significa que nunca haya visto algo así?

Model

Significa que en dos décadas y media de trabajo, los incendios que ha enfrentado no se comparan con esto. La escala es diferente. El número de frentes simultáneos es diferente. El agotamiento de sus equipos refleja eso.

Inventor

¿Por qué estalló Kenneth justo cuando parecía que controlaban la situación?

Model

No la controlaban. Palisades y Eaton seguían sin control. Kenneth fue simplemente otro fuego que comenzó, probablemente por las mismas condiciones climáticas extremas que alimentaban los otros. Los bomberos estaban ya al límite.

Inventor

¿Qué significa que Sunset haya sido contenido?

Model

Que lograron rodear ese fuego, evitar que se propagara más. Es una pequeña victoria, pero en el contexto de diez mil estructuras destruidas, es apenas un respiro.

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