Sube a 56 el número de muertos por terremoto de magnitud 6,2 en Indonesia

Al menos 56 personas murieron, 826 resultaron heridas (201 en estado grave), 15.000 fueron desplazadas a centros de refugio, y se sospecha que varias personas permanecen atrapadas entre escombros.
El techo cayendo mientras dormían, sin tiempo para reaccionar
El terremoto de poca profundidad golpeó a las 4 de la madrugada, sorprendiendo a los habitantes en sus camas.

En las primeras horas del viernes, mientras la isla de Célebes dormía, la tierra se movió con una fuerza que no distingue entre el sueño y la vigilia. El terremoto de magnitud 6,2 que sacudió el centro de Indonesia no fue solo un evento geológico: fue el recordatorio de que este archipiélago, asentado sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, convive permanentemente con la fragilidad. Con al menos 56 muertos, más de 800 heridos y 15.000 personas desplazadas, la tragedia de Mamuju se inscribe en una larga historia de desastres que Indonesia enfrenta con resiliencia pero también con recursos siempre insuficientes.

  • Un sismo de magnitud 6,2 golpeó Célebes en la madrugada del viernes, cuando sus habitantes dormían, derrumbando centenares de edificios incluido un hospital donde quedaron atrapados pacientes y familiares.
  • El balance del domingo ascendía a 56 muertos, 826 heridos —201 de gravedad— y 15.000 desplazados, mientras los equipos de rescate sospechaban que más personas permanecían enterradas bajo los escombros.
  • Las fuertes lluvias que azotaron la zona no solo dificultaron las operaciones de búsqueda, sino que causaron cinco muertes adicionales por inundaciones y aludes en otra región del norte de Célebes.
  • Las autoridades habilitaron quince centros de refugio, restablecieron parcialmente la electricidad y las comunicaciones, y despejaron carreteras bloqueadas, aunque la cifra final de víctimas aún podría aumentar.
  • Indonesia enfrenta el riesgo permanente de réplicas sísmicas: el país registra cerca de 7.000 terremotos anuales, y apenas una semana antes un deslave en Java había dejado 28 muertos y 12 desaparecidos.

En la madrugada del viernes, un terremoto de magnitud 6,2 sacudió la isla de Célebes en el centro de Indonesia mientras la mayoría de sus habitantes dormía. La sacudida derrumbó centenares de edificios, entre ellos un hospital en la ciudad de Mamuju donde pacientes y familiares quedaron atrapados bajo los escombros. Para el domingo, el recuento oficial registraba 56 muertos, aunque los equipos de rescate sospechaban que más personas seguían enterradas entre las ruinas.

La magnitud del desastre se extendió más allá de las cifras de fallecidos: 826 personas resultaron heridas, 201 de ellas hospitalizadas en estado grave, y 15.000 perdieron sus hogares o fueron evacuadas a los quince centros de refugio habilitados por las autoridades. Los equipos de emergencia lograron restablecer parcialmente el suministro eléctrico y las comunicaciones, y despejaron carreteras bloqueadas por corrimientos de tierra. Sin embargo, las fuertes lluvias complicaron cada operación de rescate y causaron cinco muertes adicionales por inundaciones en otra región del norte de Célebes.

El sismo no llegó de manera aislada. Una semana antes, un deslave en la isla de Java había dejado 28 muertos y 12 desaparecidos. Indonesia convive con esta realidad por su geografía: el archipiélago se asienta sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, donde ocurren aproximadamente 7.000 terremotos al año. Cuando uno golpea con esa fuerza en la madrugada, el costo humano es inmediato y brutal. Mientras los rescatistas continuaban buscando sobrevivientes entre los escombros, la pregunta que permanecía sin respuesta era cuántas personas más seguían atrapadas, y si el número final de muertos crecería en los días siguientes.

El viernes por la madrugada, mientras la mayoría dormía, un terremoto de magnitud 6,2 sacudió la isla de Célebes en el centro de Indonesia. La sacudida fue breve pero devastadora: centenares de edificios se derrumbaron, entre ellos un hospital en la ciudad de Mamuju donde pacientes y familiares quedaron atrapados bajo los escombros. Cuando el domingo se publicó el recuento oficial, la cifra de muertos había llegado a 56, aunque los equipos de rescate sospechaban que más personas seguían enterradas entre las ruinas.

La magnitud del desastre se extendió más allá de las muertes. Al menos 826 personas resultaron heridas en el sismo, de las cuales 201 se encontraban hospitalizadas en estado grave. Las autoridades habilitaron quince centros de refugio para albergar a 15.000 personas que perdieron sus hogares o fueron evacuadas por seguridad. La agencia de gestión de desastres emitió alertas sobre posibles réplicas fuertes, aunque aclaró que aún estaba recolectando datos completos sobre víctimas y desaparecidos.

Los equipos de emergencia trabajaban contra el tiempo y contra la naturaleza. Lograron restablecer parcialmente el suministro eléctrico y las comunicaciones en parte de la región, y despejaron carreteras bloqueadas por corrimientos de tierra. Pero las fuertes precipitaciones que cayeron sobre la zona complicaban cada operación de rescate. Esas mismas lluvias causaron cinco muertes adicionales en otra región del norte de Célebes por inundaciones y aludes, desviando recursos y atención cuando más se necesitaban en Mamuju.

El terremoto no fue un evento aislado. Apenas una semana antes, el 9 de enero, un deslave en la población de Cihanjuang en la isla de Java había dejado 28 muertos y 12 desaparecidos tras fuertes lluvias. Indonesia enfrenta estos desastres con una regularidad que refleja su geografía: el archipiélago se asienta sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica y volcánica donde ocurren aproximadamente 7.000 terremotos cada año. La mayoría son moderados, pero cuando uno golpea con la fuerza del de Célebes, especialmente en la madrugada cuando las personas duermen, el costo humano es inmediato y brutal.

Mientras los rescatistas continuaban buscando sobrevivientes entre los escombros del hospital y otros edificios colapsados, la pregunta que permanecía sin respuesta era cuántas personas más seguían atrapadas. Las autoridades no habían reportado desaparecidos oficialmente, pero la experiencia en desastres sísmicos sugería que el número final de muertos podría aumentar conforme avanzaran las operaciones de rescate en los días siguientes.

La agencia de gestión de desastres alertó sobre el peligro de fuertes réplicas mientras continúa recolectando datos sobre víctimas
— Agencia de gestión de desastres (BNPB)
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué un terremoto de 6,2 causó tanto daño si hay terremotos más fuertes que ocurren regularmente en Indonesia?

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La profundidad importa tanto como la magnitud. Este fue un sismo de poca profundidad, lo que significa que la energía se liberó muy cerca de la superficie. Además, golpeó a las 4 de la madrugada cuando casi todos dormían. No hubo tiempo para reaccionar, para salir de los edificios. La gente se despertó con el techo cayendo.

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¿Qué hace que Mamuju haya sido tan afectada comparada con otras ciudades?

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Mamuju fue el epicentro de los daños más severos. Un hospital completo se derrumbó con pacientes adentro. Centenares de edificios en la ciudad colapsaron. Fue allí donde se concentraron la mayoría de las 56 muertes confirmadas.

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Las lluvias parecen ser un problema adicional, no solo una coincidencia.

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Exactamente. Las precipitaciones causaron cinco muertes más por inundaciones y aludes en otra región. Pero además, dificultan el rescate. Los equipos no pueden trabajar con seguridad en terreno inestable cuando llueve. Es como si la naturaleza golpeara dos veces.

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¿Qué significa que Indonesia esté en el Anillo de Fuego del Pacífico para la vida cotidiana de la gente?

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Significa que esto no es excepcional. Siete mil terremotos al año. La mayoría moderados, sí, pero la amenaza es constante. Las personas viven sabiendo que en cualquier momento puede ocurrir. Es parte de la realidad de vivir allí.

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¿Qué preocupa más ahora a las autoridades?

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Las réplicas. Después de un sismo de esta magnitud, vienen temblores secundarios. Algunos pueden ser casi tan fuertes como el original. Los edificios ya están debilitados. Las personas están traumatizadas. Y hay 15.000 personas en refugios temporales, sin hogar, esperando que todo se estabilice.

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