En la noche del 23 de julio, el Estadio Inter Miami fue escenario de una verdad que el fútbol repite con frecuencia: los equipos grandes no dependen de un solo hombre. Luis Suárez, el veterano uruguayo forjado en mil batallas, tomó el relevo de Lionel Messi —ausente tras el desgaste del Mundial— y condujo a Inter Miami a una victoria 3-2 sobre Chicago Fire con un doblete que habló de liderazgo, hambre y experiencia. Del otro lado, Robert Lewandowski inició su aventura en la MLS con más sombras que luces, recordándonos que los comienzos rara vez son gloriosos, incluso para los grandes.