Durante años, regalar un videojuego a alguien fuera de tu círculo digital o en otro país era un ejercicio de paciencia y cálculos. Valve ha respondido a esa fricción cotidiana con dos actualizaciones que redefinen cómo Steam entiende el regalo y la organización personal: ahora cualquier juego puede enviarse por correo a alguien sin cuenta, con conversión automática de precios entre regiones, mientras la lista de deseados gana categorías personalizadas y privacidad selectiva. Es un paso hacia una plataforma que se adapta a la vida real de sus usuarios, en lugar de exigirles que se adapten a ell