En la madrugada del jueves, desde las costas de Texas, la ambición humana de alcanzar la Luna —y más allá— se topó una vez más con la resistencia de la física y la complejidad de la ingeniería. Cuatro motores silenciosos bastaron para que las computadoras de SpaceX detuvieran el lanzamiento del Starship antes de que comenzara, recordándonos que los grandes saltos de la civilización rara vez ocurren en línea recta. El tropiezo no es solo técnico: detrás de cada motor fallido hay un cronograma de la NASA, una carrera con China y la pregunta perenne sobre si la velocidad de la ambición puede supe