SpaceX cancela lanzamiento de Starship por problema técnico de presurización

Simplemente que no explote la plataforma
Elon Musk estableció expectativas deliberadamente bajas la noche antes del lanzamiento cancelado.

En las primeras horas del lunes, en la costa sur de Texas, la ambición humana de alcanzar otros mundos se detuvo ante un detalle técnico: un problema de presurización impidió que el Starship de SpaceX —el cohete más poderoso jamás construido— abandonara su plataforma. No es la primera vez que la historia del espacio se escribe en pausas y correcciones; cada intento fallido es también un mapa hacia el siguiente. SpaceX podría reintentar el lanzamiento en 48 horas, mientras el mundo recuerda que los grandes saltos de la humanidad rara vez ocurren al primer intento.

  • Un cohete de 120 metros y 33 motores quedó inmóvil a minutos del despegue cuando un fallo de presurización interrumpió lo que habría sido el lanzamiento orbital más ambicioso de la historia privada del espacio.
  • Elon Musk había rebajado públicamente las expectativas la noche anterior, declarando que consideraría un éxito simplemente que el cohete no destruyera su propia plataforma de lanzamiento.
  • La cancelación llega apenas tres días después de que la FAA otorgara su aprobación, en medio de controversias ambientales y comunitarias que acompañaron el proceso durante más de un año.
  • SpaceX evalúa un nuevo intento en un plazo de 48 horas, mientras la NASA observa con atención: el futuro del programa Artemis y el regreso de astronautas a la Luna dependen en parte del éxito de esta nave.
  • El inspector general de la NASA ya ha advertido que los plazos para 2025 podrían ser irreales, y cada retraso del Starship profundiza esa incertidumbre sobre las misiones lunares tripuladas.

En la madrugada del lunes, en el sur de Texas, el cohete más poderoso jamás construido se quedó en tierra. El Starship de SpaceX, una máquina de 120 metros equipada con 33 motores Raptor, estaba listo para despegar desde las instalaciones de la compañía cerca de Brownsville. Pero un problema de presurización detuvo todo minutos antes del encendido del Super Heavy, el propulsor gigantesco que sostiene la nave. SpaceX indicó que podría intentarlo de nuevo en 48 horas.

La noche anterior, Elon Musk había bajado deliberadamente las expectativas en una transmisión de Twitter Spaces: consideraría un éxito si el cohete simplemente se alejaba de la plataforma sin destruirla. Era un reconocimiento tácito de que este vuelo inaugural no era una misión de rutina. El plan no contemplaba una órbita completa; el Starship viajaría unos 240 kilómetros sobre la Tierra y reentaría a la atmósfera cerca de Hawái unos 90 minutos después del despegue.

El vehículo es una arquitectura compleja: el Super Heavy de 69 metros proporciona el empuje inicial y se separa a los tres minutos, mientras el Starship propiamente dicho enciende sus seis motores propios para completar la trayectoria. Su desarrollo ha tomado años, incluyendo más de doce meses de negociaciones con la FAA, que aprobó el lanzamiento apenas el viernes anterior tras verificar requisitos de seguridad, ambientales y financieros.

Lo que está en juego trasciende a SpaceX. La NASA ha comprometido miles de millones de dólares para usar el Starship en el programa Artemis, con el objetivo de llevar astronautas a la superficie lunar en 2025. Un contrato de 2.900 millones de dólares, firmado en 2021, ya fue ampliado para incluir una segunda misión en 2027. Sin embargo, el inspector general de la NASA ha cuestionado si esos plazos son realistas, señalando al Starship como el principal factor de incertidumbre.

Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX, ha dicho que la compañía espera realizar más de 100 vuelos de prueba orbitales antes de poner humanos a bordo, un objetivo que ella misma reconoció como ambicioso. Musk, por su parte, lleva media década describiendo al Starship como el vehículo que justificó la fundación de SpaceX: el instrumento para establecer un asentamiento humano en Marte. Con el cohete aún en tierra, la compañía se prepara para intentarlo de nuevo.

En la madrugada del lunes en el sur de Texas, el cohete más potente jamás construido se quedó en tierra. El Starship de SpaceX, una máquina de 120 metros de altura equipada con 33 motores, estaba listo para despegar desde su plataforma en las instalaciones de la compañía cerca de Brownsville, a pocos minutos de la frontera con México. Pero minutos antes de que el Super Heavy —el propulsor gigantesco que sostiene la nave— rugiera para lanzar el vehículo sobre el Golfo de México, un problema de presurización detuvo todo. El lanzamiento histórico, el primero de un Starship completamente ensamblado después de años de pruebas y desarrollo, fue cancelado. SpaceX indicó que podría intentarlo nuevamente en 48 horas.

Elon Musk había preparado el terreno la noche anterior, bajando deliberadamente las expectativas durante una transmisión en Twitter Spaces. Consideraría un éxito, dijo, si el cohete simplemente se alejaba lo suficiente de la plataforma antes de que algo saliera mal. "Simplemente que no explote la plataforma", agregó. Era una forma de reconocer que este vuelo de prueba inaugural no era una misión de rutina. El Starship no completaría una órbita completa alrededor de la Tierra. Si todo funcionaba, viajaría aproximadamente 240 kilómetros sobre la superficie terrestre, alcanzando altitudes consideradas espacio exterior, antes de reentrar a la atmósfera cerca de Hawái unos 90 minutos después del despegue.

La arquitectura del vehículo es compleja. El Super Heavy, un cilindro de 69 metros de altura, proporciona el empuje inicial con sus 33 motores Raptor. Menos de tres minutos después del despegue, se espera que agote su combustible y se separe, cayendo al océano. El Starship, la nave espacial propiamente dicha, se asienta sobre el propulsor durante el lanzamiento y está equipada con seis motores propios. Estos encenderían durante más de seis minutos para impulsar el vehículo a velocidades casi orbitales y completar la trayectoria de prueba.

El desarrollo de este sistema ha sido un esfuerzo de años en el puerto espacial privado de SpaceX en Texas. Las primeras pruebas fueron breves saltos de prototipos que se elevaban solo metros del suelo. Luego vinieron vuelos a mayor altitud, la mayoría terminando en explosiones dramáticas cuando la compañía intentaba aterrizarlos en posición vertical. Una prueba suborbital en mayo de 2021 finalmente tuvo éxito. Desde entonces, SpaceX ha estado preparando el Super Heavy para el vuelo, un proceso que requirió más de un año de negociaciones con la Administración Federal de Aviación.

La FAA aprobó el lanzamiento apenas tres días antes, el viernes 14 de abril, después de determinar que SpaceX cumplía con todos los requisitos de seguridad, ambientales y de responsabilidad financiera. La decisión no fue sin controversia. La comunidad local, incluidos grupos ambientalistas, se había opuesto significativamente al lanzamiento. Un funcionario de la FAA indicó que el personal del gobierno estaría en el terreno durante la prueba para garantizar el cumplimiento.

Lo que está en juego va más allá de SpaceX. La NASA ha otorgado a la compañía contratos por varios miles de millones de dólares para usar el Starship en el programa Artemis, transportando astronautas a la superficie lunar. Un acuerdo de 2.900 millones de dólares, firmado en abril de 2021, fue ampliado posteriormente para incluir una segunda misión de alunizaje en 2027. La agencia espacial tiene como objetivo 2025 para la primera misión de aterrizaje lunar tripulada, en la que los astronautas se transferirían desde la cápsula Orion de la NASA hacia un Starship que ya estaría en órbita lunar. Será el Starship el que los lleve a la superficie.

Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX, ha indicado que la compañía espera realizar más de 100 vuelos de prueba orbitales antes de poner humanos a bordo. Cuando se le preguntó si ese objetivo era factible, respondió que sería un gran objetivo, aunque reconoció que probablemente no harían 100 vuelos el próximo año. Posiblemente en 2025, sugirió. Sin embargo, el inspector general de la NASA ya ha cuestionado si la línea de tiempo de 2025 es realista, sugiriendo que los retrasos podrían girar en torno al Starship.

Musk ha hablado sobre el Starship durante media década, haciendo presentaciones elaboradas sobre su diseño y propósito. Ha insistido en su potencial para transportar carga y humanos a Marte, diciendo incluso que su único propósito al fundar SpaceX fue desarrollar un vehículo como este que pudiera establecer un asentamiento humano en el planeta rojo. Antes del lanzamiento inaugural del Falcon Heavy en 2018, que entonces era el cohete más poderoso del mundo, Musk estimó solo una probabilidad de éxito de 50-50. Ese lanzamiento finalmente fue un éxito. Ahora, con el Starship en tierra por un problema de presurización, SpaceX se prepara para intentarlo de nuevo.

Si nos alejamos lo suficiente de la plataforma de lanzamiento antes de que algo salga mal, creo que lo consideraría un éxito
— Elon Musk, CEO de SpaceX
La confianza viene del diseño, la confianza viene de la seguridad del vehículo para la tripulación
— Lisa Hammond, gerente asociada del programa de la NASA del Sistema de aterrizaje humano
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué un problema de presurización detiene todo? Parece algo que deberían haber verificado hace tiempo.

Model

Es que el Starship es un sistema completamente nuevo. Cada componente está siendo probado en condiciones reales por primera vez. La presurización es crítica: si los tanques no mantienen la presión correcta, el combustible no fluye como debe, y todo el lanzamiento se desmorona.

Inventor

Musk dijo que consideraría un éxito si simplemente no explota la plataforma. ¿Eso es genuino o es solo gestión de expectativas?

Model

Es ambas cosas. Musk sabe que este es un vuelo de prueba, no una misión operativa. Pero también sabe que el mundo está mirando. Si el cohete explota en la plataforma, daña la infraestructura y retrasa todo. Si se aleja y falla en el aire, es datos valiosos. Hay una diferencia real entre esos resultados.

Inventor

La NASA necesita esto para Artemis. ¿Qué pasa si Starship sigue fallando?

Model

La línea de tiempo de 2025 probablemente se desmorona. El inspector general de la NASA ya está escéptico. Pero la NASA también sabe que SpaceX necesita iterar. El Falcon Heavy fue un éxito después de que Musk estimó 50-50. A veces la confianza viene de ver que alguien puede aprender de los fracasos.

Inventor

¿Cuántos intentos crees que necesita SpaceX antes de que esto funcione?

Model

Shotwell habla de 100 vuelos de prueba antes de llevar humanos. Eso es un número grande, pero también es honesto. Cada vuelo genera datos. El primero que se aleja de la plataforma sin destruirla es un éxito, aunque no llegue a órbita.

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