S&P mejora calificación argentina: analistas ven caída del riesgo país y retorno a mercados

Argentina deja de ser deuda en distress para ser especulativa con capacidad de pago
La mejora de S&P permite que inversores institucionales compren bonos argentinos previamente restringidos.

En un gesto que los mercados leen como señal de cambio de era, Standard & Poor's elevó la calificación de la deuda argentina de CCC+ a B-, reconociendo la disciplina fiscal del gobierno y la acumulación de reservas del Banco Central. Es la segunda agencia calificadora en hacerlo en pocas semanas, lo que transforma jurídicamente a Argentina ante los ojos de los inversores institucionales: de deuda en riesgo extremo a deuda especulativa con capacidad de pago. El país no ha llegado a ningún destino, pero ha cambiado de categoría en el largo camino de regreso a la credibilidad internacional.

  • S&P elevó la nota crediticia argentina a B-, convirtiéndose en la segunda calificadora en mejorar el rating en menos de dos meses, tras Fitch Ratings en mayo.
  • El cambio de categoría desbloquea el acceso de inversores institucionales que tenían prohibido comprar bonos argentinos por restricciones en sus mandatos de inversión.
  • Analistas advierten que la baja del riesgo país no depende solo de las calificadoras: la política fiscal y la estabilidad macroeconómica son los verdaderos motores del proceso.
  • El riesgo país podría converger hacia los 450 puntos básicos, abriendo la posibilidad de que el gobierno refinancie deuda en dólares a tasas más sostenibles.
  • La incógnita que queda en el aire es si Moody's, la tercera gran agencia, seguirá el mismo camino y si el mercado responderá con la reducción de riesgo que los analistas anticipan.

Standard & Poor's elevó la calificación de la deuda argentina en moneda extranjera de CCC+ a B-, un movimiento que los analistas interpretan como un punto de inflexión. La decisión se apoya en el avance del programa de austeridad fiscal y la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central. Es la segunda agencia en actuar en pocas semanas, después de que Fitch Ratings mejorara su perspectiva a principios de mayo.

S&P proyecta un crecimiento de 2,7% para 2026 y cercano al 3% en años siguientes, aunque advierte que el desempeño será desigual: minería, energía y agricultura liderarán la expansión mientras otros sectores enfrentarán dificultades. La agencia reconoció avances en la autonomía del Banco Central y el desarrollo energético no convencional, pero no ignoró los riesgos: tensiones persistentes en los próximos 18 meses y un historial de inestabilidad que sigue pesando sobre la credibilidad institucional.

La implicación más concreta es que Argentina deja de ser considerada deuda en distress para convertirse en deuda especulativa con capacidad de pago. Esto habilita a inversores institucionales que antes tenían vedado comprar bonos argentinos, lo que podría generar una afluencia de capital que empuje el riesgo país hacia los 450 puntos básicos y facilite al gobierno refinanciar su deuda en dólares a tasas más razonables.

Los economistas consultados coinciden en que la mejora es positiva pero no es un punto de llegada. Camilo Tiscornia subrayó que el proceso de baja del riesgo país depende de la política fiscal y la mejora macroeconómica en general, más allá de lo que digan las calificadoras. Agustín Etchebarne lo resumió con claridad: superávit fiscal, caída de la inflación y recuperación de credibilidad son la dirección; la calificación es apenas una confirmación. La pregunta que queda abierta es si Moody's completará el trío de mejoras y si el mercado responderá como los analistas anticipan.

Standard & Poor's acaba de elevar la calificación de la deuda argentina en moneda extranjera de CCC+ a B-, un movimiento que los analistas ven como un punto de inflexión para el país. La decisión se basa en el avance del programa de austeridad fiscal y el aumento de compra de divisas por parte del Banco Central, entre otros factores. Es la segunda agencia calificadora en hacerlo en pocas semanas, después de que Fitch Ratings mejorara su perspectiva a principios de mayo.

La agencia estadounidense fundamentó su decisión en la expectativa de que el gobierno mantendrá el ajuste fiscal y que el Banco Central seguirá acumulando reservas internacionales, lo que sostendría el crecimiento económico y reduciría la inflación. S&P proyecta un crecimiento de 2,7% para 2026 y cercano al 3% en los años siguientes, aunque reconoce que el desempeño será desigual entre sectores: minería, energía y agricultura mostrarán expansión mientras otros enfrentarán dificultades. La agencia también destacó los avances en la autonomía del Banco Central y el desarrollo de recursos energéticos no convencionales como factores positivos.

Sin embargo, S&P no ignoró los riesgos. Advirtió que es probable que persistan tensiones en los próximos 12 a 18 meses que podrían afectar la estabilidad económica, y señaló que el historial de inestabilidad macroeconómica e incertidumbre política de Argentina afecta la credibilidad de sus instituciones. A pesar de esto, la agencia considera que el gobierno podrá enfrentar los desafíos sin caer en default ni en un canje de deuda estresado.

Los analistas consultados ven esta mejora como un catalizador para reducir el riesgo país. Fernando Marull, titular de la consultora FMyA, señaló que con dos de tres calificadoras mejorando la nota, el riesgo país podría acercarse a 450 puntos básicos. Destacó que S&P era la más reacia a mejorar la calificación, pero se convenció por la acumulación de reservas y los nuevos financiamientos que el Tesoro está colocando. Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, coincidió en que estas revisiones consolidan lo que está sucediendo en la economía real, aunque aclaró que el proceso de baja del riesgo país va más allá de lo que diga una calificadora y tiene que ver con la política fiscal y la mejora macroeconómica en general.

La implicación más importante es que Argentina deja de ser considerada deuda en distress, es decir, con muy alto riesgo de default, para pasar a ser deuda especulativa con capacidad de pago. Esto abre las puertas a inversores institucionales que antes no podían comprar bonos argentinos debido a restricciones en sus mandatos de inversión. Matías de Luca, jefe de Research de Parakeet, explicó que esto podría significar una afluencia significativa de capital que empuje el riesgo país aún más a la baja y facilite al gobierno refinanciar su deuda en dólares a tasas más razonables.

Gabriel Caamaño, economista de Outlier, señaló que aunque parte de la noticia podría haber estado anticipada en los precios de mercado, la mejora es positiva porque abre la puerta a mayor flujo externo en deuda. Comparó el contexto actual con el gobierno anterior, destacando que el actual tiene equilibrio fiscal mientras que el anterior no, además de que el contexto internacional de tasas es más adverso ahora. Christian Buteler, analista financiero, fue directo: mejorar la calificación es objetivamente positivo para un país que necesita llegar a un nivel de riesgo país que le permita rolear la deuda a tasas razonables.

Agustín Etchebarne, director general de la Fundación Libertad y Progreso, advirtió que esta mejora no es un punto de llegada sino una confirmación de dirección: superávit fiscal, caída de la inflación, normalización macroeconómica y recuperación de credibilidad. Argentina, dijo, vuelve lentamente al mundo del crédito. Con dos de tres calificadoras ya mejorando el rating, la pregunta ahora es si Moody's, la tercera agencia, seguirá el mismo camino y si el mercado responderá con la reducción de riesgo país que los analistas anticipan.

Con dos de tres calificadoras que mejoran el rating, Argentina deja de ser deuda en distress a ser un riesgo especulativo con capacidad de pago, lo que habilita a inversores institucionales a comprar deuda que antes no podían
— Matías de Luca, Parakeet
No es un punto de llegada sino una confirmación de dirección: superávit fiscal, caída de la inflación, normalización macro y recuperación de credibilidad
— Agustín Etchebarne, Fundación Libertad y Progreso
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué importa tanto que una agencia como S&P mejore una calificación de deuda?

Model

Porque abre puertas que estaban cerradas. Cuando eras CCC+, eras deuda en distress, muy riesgosa. Ahora que eres B-, inversores institucionales grandes pueden comprarte. Fondos de pensiones, seguros, bancos que tienen reglas sobre dónde invertir. Antes no podían tocarte.

Inventor

¿Y eso qué significa en la práctica?

Model

Significa dinero. Si más inversores pueden comprarte, hay más demanda por tus bonos. Más demanda baja el riesgo país. Tasas más bajas. El gobierno puede refinanciar deuda más barata.

Inventor

Pero S&P también advirtió sobre riesgos. ¿Qué tan real es esa mejora?

Model

Real, pero frágil. El gobierno tiene que mantener el ajuste fiscal, el Banco Central tiene que seguir acumulando reservas. Si eso se quiebra, vuelves atrás rápido. S&P lo sabe. Por eso dice que hay tensiones en los próximos 12 a 18 meses.

Inventor

¿Por qué S&P se convenció ahora cuando antes no?

Model

Porque vio que funcionaba. Las reservas crecieron, el Tesoro está colocando bonos, hay equilibrio fiscal. Las calificadoras a veces llegan tarde, pero cuando ven que algo está pasando de verdad, lo validan.

Inventor

¿Qué pasa si Moody's no sigue?

Model

Sigue siendo positivo tener dos de tres. Pero si las tres mejoran, es un cambio de narrativa completo. Argentina vuelve a ser sujeto de crédito, no un caso de riesgo extremo.

Inventor

¿Cuál es el riesgo de que esto no funcione?

Model

Que sea un espejismo. Que el mercado ya haya anticipado esto y los precios no bajen más. O que el gobierno no pueda sostener el ajuste fiscal. O que venga un shock externo. Las calificadoras son lentas, pero también pueden ser lentas para bajar de nuevo.

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