Sobreviviente de terremotos en Venezuela atribuye su salvación a la Medalla Milagrosa

Los terremotos del 24 de junio en Venezuela causaron 3.535 muertes confirmadas, 16.740 heridos y decenas de miles de desaparecidos según estimaciones independientes.
Solo Dios puede lograrlo cuando lo más básico se convierte en imposible
Kamar reflexiona sobre cómo la supervivencia bajo los escombros le reveló la presencia divina en lo cotidiano.

Kamar Galíndez quedó enterrado bajo escombros con una viga aplastando su pecho, pero logró ser rescatado después de rezar pidiendo calma y misericordia divina. La cadena con la medallita de la Virgen se rompió durante el colapso, pero milagrosamente reaparece engarzada en su pantalón cuando lo atienden los rescatistas.

  • Kamar Galíndez, abogado de 53 años, estaba en el último piso del Hotel Chipi's Beach el 24 de junio a las 6:05 p.m.
  • Quedó enterrado bajo escombros con una viga aplastando su pecho y el brazo izquierdo fracturado
  • Su medallita de la Virgen Milagrosa reaparece intacta engarzada en su pantalón después del colapso
  • Los terremotos dejaron 3.535 fallecidos confirmados, 16.740 heridos y decenas de miles desaparecidos

Un abogado venezolano atrapado en el colapso del Hotel Chipi's Beach durante terremotos del 24 de junio atribuye su supervivencia a la intercesión de la Virgen de la Medalla Milagrosa, encontrando su medallita intacta entre los escombros.

El miércoles 24 de junio, a las 6:05 de la tarde, Kamar Galíndez estaba en el último piso del Hotel Chipi's Beach en Playa Grande, La Guaira, preparándose para su entrenamiento diario en el gimnasio. Era día de San Juan Bautista, feriado nacional que conmemoraba otro aniversario de la Batalla de Carabobo. La vista al mar desde lo más alto del edificio transmitía paz hasta que dos terremotos consecutivos sacudieron todo con una violencia ensordecedora que nadie esperaba.

Las máquinas del gimnasio comenzaron a moverse de un lado a otro como discos de hockey sobre aire. En cuestión de segundos, el desastre se consumó. El piso se partió. Kamar, abogado de 53 años, vio cómo la estructura del edificio se inclinaba hacia adelante mientras la sección donde él estaba se desplomaba en vertical. Sintió el vacío bajo sus pies y luego nada más que escombros. En ese instante de inminencia de muerte, su mente acudió a una imagen que había visto en su fe: el Cristo de la Misericordia que se le apareció a Santa Faustina Kowalska el 22 de febrero de 1931. Su único clamor fue: "Señor, ten misericordia".

Kamar nunca perdió el conocimiento. Sintió cada golpe del colapso, pero el miedo y la impresión hicieron que las sensaciones físicas quedaran en segundo plano. Cuando la confusión pasó, se dio cuenta de que estaba vivo pero completamente enterrado bajo los escombros, aprisionado por una gigantesca viga que le aplastaba el pecho. No podía respirar bien. Su cabeza no estaba sepultada y a través de la montaña de metal retorcido, ladrillos y tierra, podía ver el cielo aún iluminado por los últimos rayos del sol. Alrededor, escuchaba los gritos desesperados de decenas de personas atrapadas en el hotel.

Cuando intentó moverse para liberarse, descubrió que tenía el brazo izquierdo fracturado. La desesperación y el miedo lo invadieron, pero en medio del sufrimiento no dudó en encomendarse a Dios. Rezó pidiendo calma, pidiendo que le ayudara a salir de allí, pidiendo que le dijera qué tenía que hacer. No sabe cuánto tiempo pasó bajo los escombros, pero asegura que se le hizo eterno. Finalmente, después de lo que parecieron minutos o una eternidad, un hombre que había subido la montaña de escombros lo ayudó a liberarse. Kamar bajó del edificio colapsado por sus propios medios.

Al darse cuenta de la magnitud de la tragedia que en fracciones de segundo le arrebató la vida a miles de personas, Kamar aseguró que haber salido prácticamente ileso era un milagro. Lo atribuye a la Virgen de la Medalla Milagrosa, de quien siempre ha sido devoto. Llevaba una cadenita con un crucifijo y una medallita de la Virgen, pero durante el colapso la cadena se rompió y se perdió, algo que no había notado en el momento.

De camino a su residencia, también completamente destruida, un par de jóvenes lo ayudaron con los primeros auxilios. Mientras lo atendían, pidió ayuda para guardar su reloj en uno de los bolsillos de su short porque necesitaba inmovilizar el brazo fracturado. Entonces ocurrió algo que parecía imposible: cuando miró el bolsillo, allí estaba engarzada un pedazo de la cadena y la medallita de la Virgen Milagrosa. "Por supuesto, le digo al niño: 'Por favor, guárdame también esa medallita, porque esa fue la que me salvó'", recordó. Sin dudarlo, afirmó que no tiene la menor duda de que su vida es un milagro alcanzado por la intercesión de la Santísima Virgen.

Para Kamar, haber sobrevivido es obra de la misericordia de Dios que escuchó sus súplicas en todo momento. Reflexionó sobre cómo en la mayor adversidad empiezas a ver lo más básico, y cuando lo más básico se convierte en imposible y lo logras, solo Dios puede lograrlo. Hay un Dios que se ocupa de ti en ese momento, de lo que le pides, de lo que necesitas. De liberarte un brazo, de que te acuerdes de Él dejándote una medallita colgada en un pantalón. Lo que considera más importante después de su terrible experiencia es el mayor don que le regaló Dios: la vida.

Hoy, Kamar se siente muy agradecido por estar vivo. Para él y para toda Venezuela, lo ocurrido es un recordatorio de humildad, de saber que lo que se tiene viene de la voluntad y la misericordia de Dios. Los terremotos del 24 de junio dejaron 3.535 fallecidos confirmados y 16.740 heridos, mientras que estimaciones de organizaciones independientes señalan que decenas de miles de personas están desaparecidas. La tragedia deja innumerables testimonios de dolor, pero también otros de solidaridad heroica y de fe en Dios que sirven para sostenerse y seguir adelante en un país muy golpeado, pero confiado en un porvenir brillante.

Recuerdo haber pensado en el Cristo de la Misericordia y pedir: 'Señor, ten misericordia'
— Kamar Galíndez
Tengo el mayor don que me regaló Papá Dios, que es la vida
— Kamar Galíndez
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Qué lo llevó a atribuir su supervivencia específicamente a la Medalla Milagrosa y no simplemente a la suerte o al azar?

Model

Para Kamar, la fe no es algo que se enciende y apaga según las circunstancias. Él ya era devoto de la Virgen antes del terremoto. Lo que lo convence es la cadena de coincidencias: la medallita se rompió en el colapso, desapareció completamente de su vista, y luego reaparece intacta engarzada en su pantalón cuando lo atienden. Para alguien con fe sincera, eso no es azar.

Inventor

¿Cree que su experiencia es representativa de cómo otros sobrevivientes están procesando lo que pasó?

Model

Es difícil saberlo. Lo que sí es claro es que en medio de una tragedia de esa magnitud—miles de muertos, decenas de miles desaparecidos—los testimonios de fe como el de Kamar sirven para que la gente pueda seguir adelante. No es que niegue el dolor o la realidad de lo que pasó. Es que encuentra en ello un significado que le permite continuar.

Inventor

¿Qué significa para él que haya sobrevivido cuando tantos otros no lo hicieron?

Model

Esa es la pregunta más profunda que Kamar se hace. Él dice que desconoce la razón por la que fue salvado. Pero lo que sí sabe es que tiene la vida, y eso es el mayor don. No intenta justificar por qué él y no otros. Solo reconoce que fue rescatado y que eso lo obliga a vivir con gratitud.

Inventor

¿Cómo cambió su perspectiva sobre lo "básico" después de estar atrapado bajo los escombros?

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Cuando estás enterrado bajo una viga que te aplasta el pecho, respirar se convierte en lo más difícil del mundo. Lo que antes era automático, invisible, se vuelve imposible. Kamar dice que cuando logras recuperar eso que parecía perdido, entiendes que solo Dios puede lograrlo. Eso redefine todo lo que creías que era importante.

Inventor

¿Qué rol juega la comunidad en su recuperación ahora?

Model

Los jóvenes que lo ayudaron con los primeros auxilios, el hombre que lo sacó de los escombros—esos actos de solidaridad heroica son tan parte de la historia como la fe. Venezuela está muy golpeada, pero hay gente que sigue ayudando, que sigue creyendo en un porvenir mejor. Kamar no sobrevivió solo.

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