En las aguas del Golfo de México, donde el subsuelo guarda reservas que definen el destino económico de una nación, Carlos Slim extiende su presencia hacia el yacimiento KAN a través de la compra del 30% del Bloque 30 a TotalEnergies. El movimiento, ejecutado bajo el paraguas de Grupo Carso, no es un gesto de fe en Pemex —a la que Slim ha dado la espalda explícitamente— sino una apuesta por el petróleo mexicano administrado con disciplina internacional, bajo la operación de Harbour Energy. En un país donde la producción petrolera ha caído a mínimos de cuatro décadas, el hombre más rico de Amér