Frente a las costas de Calabria, una startup italiana ha devuelto al mar una pregunta que la ingeniería energética lleva décadas intentando responder: ¿cómo guardar la energía del viento cuando el viento no sopla? Sizable Energy ha instalado un prototipo flotante que aprovecha la presión hidrostática del océano para almacenar electricidad renovable, prescindiendo de montañas, litio y grandes baterías. En un momento en que la transición energética choca contra los límites de los minerales críticos, esta prueba en aguas mediterráneas explora si el propio océano puede convertirse en batería.