Cuando el cielo descarga su peso sobre la tierra, las grietas de la vulnerabilidad humana quedan al descubierto. Un sistema frontal que cruzó Chile de norte a sur dejó siete muertos —tres de ellos por una intoxicación silenciosa en un hostal de Viña del Mar— y miles de personas desplazadas, aisladas o a la espera de que alguien evalúe si sus hogares aún pueden llamarse así. El Estado desplegó sus capacidades, pero la noche del viernes recordó, una vez más, que la naturaleza no negocia plazos.
Sistema frontal deja siete muertos: 99 damnificados y 1.595 viviendas afectadas
Siete personas fallecidas, 99 damnificadas, 673 albergadas y 2.521 aisladas por crecida de cauces; riesgo de remociones en masa en asentamientos habitacionales.