Cuando la tierra tiembla en Venezuela o Colombia, el instinto humano busca conexiones, presagios, cadenas invisibles que unan los continentes en un mismo destino sísmico. Pero la geofísica, paciente y rigurosa, recuerda que las placas tectónicas obedecen a lógicas propias, independientes y distantes: un investigador de la UNAM aclara que los recientes terremotos sudamericanos no guardan relación causal entre sí ni con México, y que el verdadero riesgo no reside en el calendario ni en la geografía lejana, sino en brechas sísmicas silenciosas que llevan un siglo acumulando tensión bajo suelo mex