En las primeras horas del domingo 26 de julio, la tierra volvió a recordarle a Oaxaca su naturaleza inquieta: un sismo de magnitud 4.2 sacudió la región a las 00:56 horas, con epicentro a 26 kilómetros al oeste de Pinotepa Nacional. México, asentado sobre cinco placas tectónicas, convive con esta realidad geológica de manera permanente, sin que la ciencia haya logrado aún predecir cuándo llegará el próximo movimiento. Lo que sí existe es la preparación, ese acto colectivo de anticipación que convierte la incertidumbre en resiliencia.