Tengo el deber de seguir haciendo por la libertad de Cuba
García Lorenzo fue citado por la Unidad de Delitos Contra la Seguridad del Estado en Villa Clara y advertido sobre consecuencias legales extremas por divulgar contenido militar. La amenaza se basa en el artículo 116 del Código Penal vigente desde 2022 que castiga espionaje con penas hasta prisión perpetua o pena capital.
- Andy García Lorenzo fue citado por la Unidad de Delitos Contra la Seguridad del Estado en Villa Clara en junio de 2026
- Amenaza de 10 a 30 años de prisión, cadena perpetua o pena de muerte por publicar imágenes militares
- Artículo 116 del Código Penal cubano, vigente desde septiembre de 2022, castiga espionaje con penas extremas
- García Lorenzo cumplió cuatro años de prisión por participar en protestas del 11 de julio de 2021
- Al menos siete exprisioneros políticos han retornado a prisión desde 2025 por activismo en redes sociales
La Seguridad del Estado cubana amenazó al exprisionero político Andy García Lorenzo con 10 a 30 años de cárcel o pena de muerte por publicar imágenes de instalaciones militares, según denunció el opositor tras una citación oficial.
Andy García Lorenzo fue citado a una oficina de la Seguridad del Estado en Villa Clara a finales de junio. Esperaba ser interrogado sobre sus publicaciones habituales en redes sociales: denuncias sobre apagones, crisis económica, protestas en Santa Clara. En cambio, los agentes le dijeron que esos temas eran "menores". Lo que realmente querían advertirle era mucho más grave.
Si publicaba imágenes de instalaciones militares cubanas, o si compartía planos de tales lugares con Estados Unidos, enfrentaría entre 10 y 30 años de prisión, cadena perpetua, o incluso la pena de muerte. Eso fue lo que le dijeron el teniente coronel Abelardo Rodríguez y otros dos agentes vestidos de civil, en una citación firmada por la primera teniente Amanda Rodríguez García de la Unidad de Delitos Contra la Seguridad del Estado. La amenaza se ancla en el artículo 116 del Código Penal cubano, vigente desde septiembre de 2022, que castiga el espionaje con esas penas extremas.
García Lorenzo, de 28 años, recuperó su libertad en julio de 2025 después de cumplir una condena de cuatro años por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 en Santa Clara. Durante esos cuatro años en la prisión de Guamajal denunció torturas físicas y psicológicas, pasó un mes incomunicado, realizó varias huelgas de hambre. Desde su liberación ha mantenido una presencia activa en redes sociales, documentando la crisis que atraviesa la isla. En noviembre de 2025 identificó públicamente al oficial que, según su relato, lo golpeó durante una de esas huelgas de hambre mientras estaba encarcelado.
Durante el interrogatorio, los agentes también le revelaron algo más: su vigilancia se intensificó después de una visita que recibió a comienzos de 2026 de diplomáticos de la Embajada de Estados Unidos en La Habana. Le dijeron que ahora tenía "otro tipo de seguimiento". Los oficiales intentaron que firmara un documento comprometiéndose a no publicar contenido militar. García Lorenzo se negó. Respondió que tres militares eran testigos suficientes de su negativa y de que nunca había difundido ese tipo de material.
Para ilustrar el riesgo, los agentes mencionaron el caso del humorista Eddy Ceballos, creador del canal Despingovery Channel. Ceballos fue detenido a principios de junio después de publicar un video en una antigua instalación militar donde permanecen misiles soviéticos de la década de 1960. Sus familiares denuncian que podría enfrentar hasta 30 años de prisión por presuntos delitos de espionaje e invasión de propiedad militar.
La organización Justicia 11J condenó las amenazas contra García Lorenzo y las caracterizó como actos de hostigamiento y violaciones de derechos fundamentales, incluida la libertad de expresión y la seguridad personal. La ONG también alertó que desde las excarcelaciones de 2025, al menos siete exprisioneros políticos han retornado a prisión por publicar contenido crítico en redes sociales. Según sus registros, alrededor de 760 presos políticos permanecen actualmente encarcelados en Cuba.
A pesar de las amenazas explícitas de cárcel o muerte, García Lorenzo aseguró que no piensa abandonar su activismo. "Tengo el deber de seguir haciendo por la libertad de Cuba", afirmó. Su caso refleja una estrategia más amplia: después de liberar a algunos prisioneros políticos, las autoridades los someten a vigilancia intensificada y amenazas legales para disuadirlos de continuar su trabajo de denuncia. Para García Lorenzo, la advertencia no fue suficiente para silenciarlo.
Notable Quotes
Pensé que sería por mis publicaciones en redes sociales, pero no. Los agentes dijeron que esos eran temas menores.— Andy García Lorenzo
Tengo el deber de seguir haciendo por la libertad de Cuba— Andy García Lorenzo
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué crees que lo citaron específicamente sobre imágenes militares y no sobre sus otras publicaciones?
Porque las imágenes militares tocan algo que el Estado considera existencial: la seguridad nacional. Sus denuncias sobre apagones y crisis son incómodas, pero las imágenes de instalaciones militares son vistas como espionaje directo. Es una línea que no pueden permitir que se cruce.
¿Qué significado tiene que mencionen específicamente "compartir con Estados Unidos"?
Eso convierte cualquier publicación en acto de traición. No es solo documentar; es colaboración con el enemigo. Es la diferencia entre crítica política y lo que ellos llaman espionaje. Eso justifica las penas más severas.
¿Por qué crees que García Lorenzo se negó a firmar el documento?
Porque firmar habría sido una confesión de intención. Habría legitimado la amenaza. Al negarse, dejó constancia de que no había hecho nada y que no aceptaba los términos de esa advertencia.
¿Qué le dice el hecho de que mencionen la visita de diplomáticos estadounidenses?
Que lo están monitoreando constantemente. Que cualquier contacto con Occidente es registrado y usado como evidencia de que es un agente. Es una forma de aislarlo: si habla con extranjeros, es sospechoso; si no habla, es porque tiene miedo.
¿Crees que volverá a prisión?
No lo sé. Pero el mensaje está claro: si sigue publicando, especialmente sobre militares, lo encarcelarán de nuevo. Y esta vez podrían acusarlo de espionaje, lo que abre la puerta a penas mucho más severas. Es una amenaza que pesa sobre cada publicación que haga.