En un país donde la infraestructura de carga eléctrica apenas alcanza para sostener los vehículos que ya circulan, dieciséis empresas mexicanas han decidido no esperar al Estado: se han unido para construir el primer corredor compartido de carga eléctrica entre la Ciudad de México y Querétaro, uno de los ejes logísticos más vitales de la nación. El gesto no es solo técnico ni financiero; es una declaración sobre quién asume la responsabilidad de transformar un sistema cuando las instituciones públicas no pueden hacerlo solas. En la historia larga de las transiciones energéticas, este tipo de c