Se puede reducir costos si se estabiliza la energía frente a la volatilidad
En el cruce entre la industria que sostiene la economía chilena y la urgencia de una transición energética, la ministra Ximena Rincón ha colocado a la minería en el centro de la Ruta Energética 2026–2030. Su propuesta no es solo técnica: es una invitación a que el sector más intensivo en energía del país redefina su relación con los combustibles, los costos y el futuro. En un sistema eléctrico que mostró sus fragilidades con el apagón de 2024, reducir la presión sobre la red es también una forma de cuidar el bien común.
- El sistema eléctrico chileno acumula tensiones: 15,2 horas promedio de interrupciones en 2025 y un apagón masivo en febrero de 2024 que expuso la fragilidad de la infraestructura nacional.
- La minería, mayor consumidora de energía del país, enfrenta costos volátiles ligados a combustibles que erosionan su competitividad y complican cualquier planificación de largo plazo.
- El gobierno responde con asistencia técnica directa a faenas mineras: recuperación de calor residual, cogeneración, almacenamiento energético y recambio de equipos son las herramientas sobre la mesa.
- El sector ya demostró que puede liderar: la adopción de camiones eléctricos y maquinaria de bajas emisiones lo posiciona como modelo para otras industrias.
- La ministra Rincón reconoce que no todas las soluciones son baratas, pero sostiene que en conjunto pueden transformar la ecuación energética minera: menos dependencia, más control, más resiliencia.
Ximena Rincón lleva poco más de tres meses al frente del Ministerio de Energía y ya ha puesto a la minería en el centro de su agenda. Dentro de la Ruta Energética 2026–2030, el sector aparece explícitamente como prioritario: el gobierno ha diseñado programas de asistencia técnica para ayudar a las faenas a mejorar su gestión energética, reducir consumo y emisiones, e incorporar renovables para autoconsumo.
La estrategia va más allá de usar energía más limpia. Rincón propone medidas técnicas concretas: recuperar el calor residual que hoy se pierde, implementar cogeneración eficiente, incorporar almacenamiento térmico y eléctrico, modernizar equipos y mejorar el aislamiento de los procesos. Son intervenciones que exigen inversión, pero que pueden transformar la ecuación económica de una operación minera.
La cogeneración ocupa un lugar especial en esta visión. No es nueva en Chile —el sector de papel y celulosa la usa hace años—, pero en minería puede ser especialmente valiosa por la estabilidad que ofrece frente a la volatilidad de los combustibles. El ejemplo de El Teniente, que recicla aceites residuales para convertirlos en nuevos combustibles, ilustra el tipo de innovación circular que el gobierno quiere replicar.
El contexto importa. El apagón del 25 de febrero de 2024 encendió alarmas sobre la infraestructura eléctrica nacional. Ayudar a la minería a reducir su demanda no es solo un beneficio para la industria: es también una forma de aliviar un sistema bajo estrés. La ministra reconoce que no todas las alternativas son igualmente económicas, pero sostiene que, consideradas en conjunto, pueden redefinir cómo la minería gestiona su relación con la energía: con menos dependencia de combustibles volátiles y mayor alineamiento con la transición que el país necesita.
Ximena Rincón lleva poco más de tres meses al frente del Ministerio de Energía, y ya ha puesto la minería en el centro de su agenda. No es una decisión casual. En su visión, la energía es el fundamento sobre el que descansa todo lo demás: mejorar la vida de las familias, impulsar el desarrollo económico, fortalecer la seguridad nacional. Y dentro de esa visión amplia, la minería ocupa un lugar especial.
La ministra sostiene que el sector minero es uno de los que más potencial tiene para avanzar en eficiencia energética en Chile. Es por eso que dentro de la Ruta Energética 2026–2030, el plan de navegación que guiará el trabajo del ministerio en los próximos años, la minería aparece explícitamente como un sector priorizado. El gobierno ha diseñado programas de asistencia técnica dirigidos específicamente a industrias que consumen mucha energía, y la minería encabeza esa lista. El objetivo es claro: ayudar a las faenas a mejorar cómo gestionan su energía, identificar dónde pueden reducir consumo y emisiones, e incorporar energías renovables para autoconsumo.
Pero la estrategia va más allá de simplemente usar más energía limpia. Rincón propone un conjunto de medidas técnicas concretas para los procesos térmicos de la minería. Habla de recuperar y redistribuir el calor residual que hoy se pierde, de cogeneración eficiente, de almacenamiento de energía tanto térmica como eléctrica. Propone también el recambio de equipos por sistemas más modernos y eficientes, mejoras en el aislamiento térmico, cambios en cómo se diseñan y operan los procesos. Son intervenciones que requieren inversión y conocimiento técnico, pero que pueden transformar la ecuación económica de una operación minera.
La cogeneración merece atención especial en esta estrategia. No es una tecnología nueva, ni siquiera para Chile: el sector de papel y celulosa la ha usado durante años. Pero en minería, según la ministra, puede ser particularmente valiosa porque permite generar valor independientemente de la volatilidad de los precios de los combustibles. El ejemplo que cita es El Teniente, que ya recicla sus aceites residuales para transformarlos en nuevos combustibles. Es el tipo de innovación circular que el gobierno quiere ver replicada.
La minería también ha sido pionera en electromovilidad. El sector ha adoptado camiones eléctricos, maquinaria de bajas emisiones, flota liviana más limpia. Eso alinea perfectamente con la agenda de transición hacia un transporte de bajas emisiones que el ministerio está impulsando. Y es un liderazgo que Rincón quiere potenciar y replicar en otras industrias.
El contexto en el que se presenta esta estrategia no es menor. El sistema eléctrico chileno registró interrupciones promedio de 15,2 horas SAIDI en 2025. El apagón del 25 de febrero de 2024 encendió todas las alarmas sobre la necesidad de modernizar la infraestructura. La seguridad y continuidad del suministro son prioridades explícitas de esta gestión. En ese marco, ayudar a la minería a reducir costos energéticos no es solo un favor a la industria: es también una forma de aliviar presión sobre un sistema que está bajo estrés.
La pregunta que flota sobre todo esto es si estas medidas son realmente viables económicamente. Rincón responde con una palabra: "Se puede". Pero reconoce que no todas las alternativas son igualmente baratas. La cogeneración, por ejemplo, no necesariamente es más económica que otras opciones. Lo que la hace atractiva es la estabilidad que proporciona frente a cambios bruscos en los precios de los combustibles, algo que la minería ha experimentado con crudeza en los últimos años. La propuesta, entonces, no es que todas estas medidas sean soluciones mágicas de bajo costo. Es que, consideradas en conjunto, pueden transformar cómo la minería gestiona su relación con la energía: menos dependencia de combustibles volátiles, más control sobre costos, más alineamiento con la transición energética que el país necesita.
Citas Notables
La energía es una condición habilitante para mejorar la vida de las familias, impulsar el desarrollo y fortalecer la seguridad del país— Ministra Ximena Rincón
Nuestro objetivo es ayudar a las faenas mineras a mejorar su gestión energética— Ministra Ximena Rincón
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué la ministra pone tanta énfasis en la minería específicamente? Hay otras industrias que también consumen mucha energía.
Porque la minería es grande, visible, y ya está haciendo cosas innovadoras. El sector ha adoptado electromovilidad antes que otros. Eso le da credibilidad y capacidad de liderazgo. Si logran reducir costos energéticos allí, el modelo puede replicarse.
Pero ¿es realista pensar que una faena minera va a invertir en cogeneración o recuperación de calor residual si no es claramente más barato?
No necesariamente tiene que serlo en el corto plazo. La minería sufre mucho por la volatilidad de precios de combustibles. Si estas medidas estabilizan costos, eso tiene valor aunque la inversión inicial sea mayor.
El apagón de 2024 parece ser el fantasma que recorre toda esta estrategia.
Exacto. No se puede hablar de eficiencia energética en minería sin reconocer que el sistema está frágil. Ayudar a la minería a consumir menos y producir su propia energía también alivia presión sobre la red nacional.
¿Qué tan diferente es esto de lo que ya estaba pasando en el sector?
El Teniente ya reciclaba aceites. Pero esto es la primera vez que hay un plan ministerial explícito, con asistencia técnica, con sectores priorizados. Es institucionalizar lo que antes era iniciativa aislada.
¿Y si la minería simplemente no invierte porque prefiere esperar a que baje el precio de la energía?
Ese es el riesgo real. Por eso el gobierno ofrece asistencia técnica, no solo dinero. Necesita convencer, no solo subsidiar.