En la Ciudad de Guatemala, bajo las luces del Parque de la Industria, veintisiete mujeres provenientes de todos los rincones del país se reunieron para competir en la 75ª edición de Miss Universo Guatemala, un ritual anual que convierte la diversidad de una nación en una sola voz ante el mundo. La reina saliente, Raschel Paz, entregó la corona a su sucesora, cerrando su propio ciclo y abriendo el de otra mujer que llevará las esperanzas de Guatemala a San Juan, Puerto Rico, en noviembre. Estos certámenes, más allá del espectáculo, son también un espejo de identidad colectiva: la forma en que u