En el constante flujo del fútbol europeo, donde los destinos de los jugadores se trazan entre despachos y hojas de contrato, Santiago Giménez se prepara para un nuevo capítulo. El delantero mexicano, que llegó al AC Milan con grandes expectativas desde el Feyenoord, busca ahora en el Oporto portugués el espacio que no ha encontrado en Italia. Una cesión de un año, valuada en cerca de 1.5 millones de euros, podría ser el puente que le devuelva el protagonismo que todo futbolista necesita para mantenerse vigente.