En el cruce entre la política de paz y la realidad carcelaria, diecisiete hombres catalogados como los más peligrosos del sistema penitenciario colombiano fueron trasladados a la prisión de Palogordo, en Girón, Santander, como parte de un operativo nacional del nuevo Gobierno. Entre ellos, figuras que apenas meses atrás negociaban en mesas de paz con el Estado. El movimiento revela la tensión irresuelta entre los gestos de diálogo y las exigencias del orden, y llega en un momento en que la cárcel de destino aún llora a uno de los suyos.
Santander recibe 17 presos de alta peligrosidad en traslado ordenado por el Gobierno
Un funcionario del Inpec, Efraín Quesada, fue asesinado recientemente cuando se dirigía a trabajar en la cárcel de Palogordo, generando preocupación por la seguridad del personal penitenciario.