En un momento en que los bancos buscan eficiencia en cada rincón de su operación, Santander ha descubierto que sus propios edificios pueden ser algo más que contenedores de trabajo: pueden ser fuentes de ingreso. A lo largo de 2025, la entidad generó más de 6,5 millones de euros explotando sedes corporativas, campos de golf y centros deportivos en España, inaugurando así el primer año completo de una plataforma diseñada para convertir el patrimonio físico en un activo productivo. Esta reorientación forma parte de una transformación inmobiliaria global que abarca desde Miami hasta Brasil, y que