En un ejercicio de transparencia regulatoria ante la Comisión de Valores estadounidense, el Santander ha puesto cifra a lo impensable: 310 millones de euros de pérdidas potenciales si los mercados colapsaran de golpe. La cifra, que representa apenas el 0,11% de una cartera de negociación de 287.000 millones, no es tanto una alarma como una declaración de fortaleza calculada. En un momento en que el banco apuesta con fuerza por Wall Street y su división de inversión marca récords, revelar el peor escenario posible es también una forma de decir que se ha mirado al abismo y se ha decidido seguir