Cuando un Estado declara que su integridad territorial ha sido violada, la pregunta que sigue no es solo política sino filosófica: ¿para qué existen las instituciones si no se invocan en el momento que las define? El presidente Pedro Sánchez, tras calificar los eventos del 30 de julio en Ceuta como una violación de la soberanía española, eligió responder con gestos —una visita, una declaración, una carta a Bruselas— antes que con los mecanismos que la Ley de Seguridad Nacional de 2015 reserva precisamente para esas horas. La distancia entre el lenguaje de la gravedad y la arquitectura de la re