No había nada en el mercado que le gustara, así que pasó dos años diseñando uno
Cuando los grandes creadores abandonan los imperios tecnológicos, a veces regresan a lo esencial: un objeto, una necesidad, una solución hecha a mano. Jony Ive, el diseñador que moldeó la estética de Apple durante décadas, ha presentado su primera creación independiente desde su salida en 2019: la Sailing Lantern, una lámpara náutica artesanal de 3.200 euros, limitada a mil unidades, nacida de la incapacidad de encontrar en el mercado algo digno de su propio yate. El objeto revela menos sobre el futuro de la tecnología y más sobre el futuro de su autor: un artesano de lujo que cambia la escala masiva por la precisión obsesiva.
- Ive lleva seis años fuera de Apple y el mundo aguardaba un dispositivo de IA revolucionario; en cambio, llegó una linterna para barcos de 3.200 euros.
- La tensión entre expectativa y realidad es total: el hombre que diseñó el iPhone presenta un producto limitado a mil unidades en todo el planeta.
- El objeto no es caprichoso — nació de dos años de desarrollo real porque Ive no encontró en el mercado ninguna linterna náutica que le satisficiera.
- La Sailing Lantern combina acero inoxidable marino, LEDs que imitan el parpadeo de una llama, un único dial de control y detalles dorados inspirados en las clásicas lámparas Fresnel.
- El proyecto, desarrollado con su estudio LoveFrom y la marca japonesa BALMUDA, traza con claridad la nueva estrategia de Ive: diseño artesanal de lujo, tiradas pequeñas, colaboraciones premium.
Cuando Jony Ive dejó Apple en 2019, los rumores apuntaban a un dispositivo de inteligencia artificial junto a Sam Altman. Lo que finalmente presentó es otra cosa por completo: una linterna para barcos de 3.200 euros, fabricada en solo mil unidades.
La historia de su origen lo dice todo. Ive tenía un yate, necesitaba una linterna de navegación y no encontró nada en el mercado que le convenciera. En lugar de resignarse, pasó dos años diseñándola desde cero con su estudio LoveFrom y la marca japonesa BALMUDA. El resultado es la Sailing Lantern: un objeto que mezcla la forma de las legendarias lámparas Fresnel con tecnología LED moderna, capaz de imitar el parpadeo de una llama real.
La construcción es rigurosa. El cuerpo es acero inoxidable de grado marino, resistente a la sal y la corrosión. Los detalles dorados evocan los faroles clásicos que inspiraron el diseño. La correa de poliéster texturizado aguanta el sol y la salinidad. El dispositivo pesa kilo y medio, puede desmontarse para reemplazar piezas y está concebido para durar toda una vida.
El control es puro Ive: un único dial que regula tanto la temperatura del color como la intensidad. Sin botones, sin menús. La misma filosofía que definió el iPhone aplicada ahora a un objeto de nicho, para un mercado de élite.
Lo que revela este lanzamiento es la nueva identidad de Ive: no persigue la próxima revolución tecnológica masiva, sino que crea objetos de lujo artesanales que resuelven problemas concretos con precisión casi obsesiva. Una dirección coherente, aunque radicalmente distinta a la que lo hizo famoso.
Cuando Jony Ive se marchó de Apple en 2019, el mundo especuló sobre qué crearía a continuación. Hubo rumores de un dispositivo de inteligencia artificial revolucionario, desarrollado junto a Sam Altman. Pero el primer producto que ha lanzado desde entonces no es nada de eso. Es una linterna para barcos que cuesta 3.200 euros.
Ive, trabajando a través de su estudio de diseño LoveFrom en colaboración con la marca japonesa BALMUDA, ha presentado la Sailing Lantern: una lámpara náutica artesanal de la que solo se fabricarán mil unidades en el mundo entero. La historia de cómo llegó a existir es tan reveladora como el objeto mismo. Ive tenía un yate. Necesitaba una linterna para navegación. Buscó en el mercado algo que le gustara. No lo encontró. En lugar de conformarse con lo disponible, pasó dos años diseñando una desde cero.
El resultado es un objeto que mezcla nostalgia con tecnología contemporánea. La forma está inspirada en las legendarias lámparas Fresnel, esos faroles clásicos de metal que iluminaban los barcos antiguos. Pero por dentro late la modernidad: dos conjuntos de LEDs, rojo y blanco, que pueden combinarse en distintas proporciones, una batería recargable, y circuitería electrónica sofisticada que permite que la luz imite el parpadeo de una llama real mientras mantiene la practicidad de la tecnología actual.
La construcción es marina de verdad. El cuerpo está hecho de acero inoxidable de grado marino, reforzado para resistir la sal y la corrosión. Los detalles dorados evocan esas lámparas antiguas que inspiraron el diseño. La correa es poliéster texturizado, tratado para soportar el sol y la salinidad del océano. El dispositivo pesa un kilo y medio, mide 113 por 113 por 174 milímetros, y puede desmontarse para que sus partes se reemplacen a lo largo del tiempo. Ive pensó en la durabilidad: esta linterna está diseñada para funcionar de por vida.
El control es minimalista: un único dial que ajusta tanto la temperatura del color como la intensidad de la luz. Gíralo en una dirección y obtienes luz cálida; en la otra, luz fría. Sin botones, sin menús, sin complicaciones. Es el tipo de decisión de diseño que caracterizó el trabajo de Ive en Apple, pero aquí aplicada a un objeto completamente distinto, para un mercado completamente distinto.
Lo que emerge de esta historia es una pista sobre quién es Ive ahora que ya no está en Cupertino. No está persiguiendo la próxima gran revolución tecnológica. Está creando objetos de lujo para personas que tienen los medios para poseerlos, objetos que resuelven problemas específicos con una precisión casi obsesiva. Una linterna para un yate. Un producto limitado a mil unidades. Un precio que solo ciertos bolsillos pueden permitirse. Es una estrategia completamente distinta a la que lo hizo famoso, pero es coherente con lo que parece ser su nueva dirección: el diseño artesanal de lujo, en colaboración con marcas premium, lejos de los volúmenes masivos que definieron su era en Apple.
Citações Notáveis
Habría comprado una linterna; quería, pero no había nada en el mercado— Jony Ive, a Boat International
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué alguien que diseñó el iPhone decide pasar dos años haciendo una linterna?
Porque no encontró una que le gustara. Ive no es alguien que se conforme. Si el mercado no ofrece lo que quiere, lo diseña.
Pero hay miles de linternas náuticas. ¿Realmente ninguna le satisfizo?
Aparentemente no. Y cuando tienes los recursos y el talento que tiene Ive, la solución no es resignarse. Es crear la que debería existir.
¿Qué hace que una linterna de 3.200 euros sea diferente a una de 50?
La intención. Cada detalle está pensado: los materiales marinos, la forma inspirada en lámparas históricas, la capacidad de durar toda una vida, el control minimalista. No es solo iluminar. Es cómo ilumina, cómo se siente, cómo envejece.
¿Esto dice algo sobre lo que Ive quiere hacer ahora?
Dice que ha dejado de perseguir la escala masiva. Mil unidades en el mundo. Colaboración con una marca japonesa de lujo. Objetos que resuelven problemas muy específicos para personas muy específicas.
¿Es un paso atrás desde Apple?
Es un paso lateral. Apple fue sobre democratizar la tecnología. Esto es sobre perfeccionar objetos para quienes pueden permitirse la perfección. Son filosofías distintas, pero igual de rigurosas.