Rusia golpeó deliberadamente para matar a quienes habían acudido a rescatar
En el umbral de una tregua que ninguna de las partes parecía dispuesta a respetar, Rusia y Ucrania intensificaron sus ataques mutuos durante la madrugada del martes, dejando civiles y rescatistas muertos en ambos lados de la frontera. La propuesta ucraniana de alto el fuego, formulada como respuesta al cese temporal declarado por Moscú para las celebraciones del 9 de mayo, chocó contra la lógica de una guerra que, incluso en sus pausas anunciadas, sigue cobrando vidas. Así, la humanidad se enfrenta una vez más a la paradoja de los armisticios que nacen muertos: gestos de paz que el fragor de las armas devora antes de que la tinta se seque.
- Rusia lanzó más de 160 drones y 11 misiles de crucero en una sola noche, desbordando las defensas aéreas ucranianas que solo lograron interceptar uno de esos misiles.
- Dos rescatistas del Servicio de Emergencias murieron deliberadamente atacados mientras acudían a socorrer a las primeras víctimas en Poltava, en lo que Kiev calificó como táctica propia de un Estado terrorista.
- Ucrania respondió con misiles Flamingo de fabricación propia, alcanzando una planta de componentes militares en Cheboksari y dejando al menos dos muertos y más de treinta heridos en suelo ruso.
- El Kremlin rechazó la tregua propuesta por Kiev, interpretándola como maniobra política, mientras los ataques continuaban horas antes de que el alto el fuego debía entrar en vigor.
- Con al menos siete civiles muertos y más de treinta y cinco heridos en ambos bandos, la posibilidad de una paz duradera permanece tan distante como las palabras que la invocan.
En las horas previas a una tregua que nunca llegó a materializarse, Rusia y Ucrania desataron una oleada de ataques que dejó civiles muertos a ambos lados de la frontera. Durante la madrugada del martes, Moscú lanzó más de ciento sesenta drones y once misiles de crucero contra territorio ucraniano. Las defensas aéreas neutralizaron la mayoría de los drones, pero solo uno de los misiles fue interceptado, exponiendo la vulnerabilidad ucraniana ante ese tipo de armamento.
Los ataques rusos golpearon infraestructuras civiles con especial crueldad. En Poltava, una refinería fue alcanzada por cuatro misiles, dos de ellos con munición de racimo. Dos rescatistas del Servicio de Emergencias murieron cuando acudían a atender a las primeras víctimas, y tres empleados de Naftogaz perdieron la vida en ataques contra instalaciones energéticas. El canciller ucraniano Andrí Sibiga denunció que los rescatistas fueron golpeados deliberadamente, acusando a Rusia de emplear métodos propios de un Estado terrorista.
Ucrania respondió con misiles de crucero Flamingo de fabricación propia, dirigidos contra objetivos militares e industriales rusos. Una planta de componentes electrónicos para el Ejército ruso en Cheboksari, a seiscientos kilómetros de Moscú, fue alcanzada, dejando al menos dos muertos y más de treinta heridos entre la población civil. Kiev también atacó una refinería en la región de Leningrado.
Todo ocurrió en vísperas de un alto el fuego propuesto unilateralmente por Ucrania, que debía entrar en vigor a la medianoche del martes. La iniciativa respondía al cese temporal declarado por Moscú para las celebraciones del 9 de mayo, pero el Kremlin rechazó sumarse a la propuesta ucraniana, viéndola como una maniobra política. Desde Kiev, Kirilo Budánov reafirmó la oferta de tregua indefinida, señalando que podría abrir una pequeña puerta hacia la paz. Mientras tanto, los misiles seguían cayendo y los rescatistas seguían muriendo.
En las horas previas a una tregua que nunca llegó a materializarse, Rusia y Ucrania desataron una oleada de ataques combinados que dejó civiles muertos en ambos lados de la frontera. Durante la madrugada del martes, Moscú lanzó más de ciento sesenta drones de largo alcance y once misiles de crucero contra territorio ucraniano. Las defensas aéreas de Kiev consiguieron neutralizar ciento cuarenta y nueve de esos drones, pero solo uno de los misiles fue interceptado. Ocho impactaron en objetivos no especificados dentro de Ucrania, mientras que dos más no llegaron a sus destinos. A pesar de estos números, la vulnerabilidad ucraniana ante los misiles de crucero seguía siendo evidente: la falta de sistemas Patriot suficientes dejaba amplios sectores del país expuestos.
Los ataques rusos causaron daños significativos en infraestructuras civiles. Una refinería de petróleo en Poltava fue golpeada por cuatro misiles, dos de los cuales contenían munición de racimo. En ese bombardeo murieron dos trabajadores del Servicio de Emergencias que habían acudido a rescatar a víctimas del primer impacto. Tres empleados de la empresa estatal de gas y petróleo Naftogaz también perdieron la vida en los ataques contra instalaciones en Poltava y Járkov. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, denunció que los rusos habían golpeado deliberadamente el lugar donde se concentraban los rescatistas, calificando la táctica de vil y acusando a Rusia de emplear métodos inhumanos propios de un Estado terrorista. Las autoridades ucranianas también reportaron daños en infraestructuras ferroviarias y en un buque comercial en el puerto de Odesa.
Mientras Rusia ejecutaba su campaña aérea, Ucrania respondía con un ataque masivo de su propia cosecha. Las fuerzas de Kiev emplearon misiles de crucero Flamingo de fabricación nacional, dirigidos contra objetivos militares e industriales rusos. Una planta de componentes electrónicos para el Ejército ruso ubicada en Cheboksari, capital de la región de Chuvashia a seiscientos kilómetros al este de Moscú, fue alcanzada en el ataque. El gobernador regional, Oleg Nikoláyev, confirmó que al menos dos civiles murieron y treinta y dos resultaron heridos, entre ellos un niño. Otros reportes elevaban el número de heridos a treinta y cuatro. Ucrania también atacó la refinería de petróleo de Kirishi en la región de Leningrado y una estación de bombeo cercana, según informó el Servicio de Seguridad ucraniano.
Las autoridades rusas afirmaron haber derribado cerca de trescientos drones ucranianos durante la noche, diez de los cuales se dirigían a Moscú según el alcalde de la capital, Serguéi Sobianin. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, también reportó un ataque ruso que mató a cinco personas en la ciudad de Kramatorsk, sumando más bajas civiles a un conflicto que seguía cobrándose vidas en ambos bandos.
Todos estos ataques ocurrieron en las horas previas a una tregua que Ucrania había propuesto unilateralmente. El alto el fuego debía entrar en vigor a la medianoche del martes al miércoles, en respuesta a la declaración de Rusia de un cese de fuego para el ocho y nueve de mayo, fechas en que Moscú conmemora la victoria soviética sobre los nazis. Sin embargo, el Kremlin no mostró interés en adherirse a la propuesta ucraniana. Las autoridades de Kiev veían en el alto el fuego ruso una maniobra política destinada a complacer al presidente estadounidense Donald Trump, además de una forma de celebrar el Día de la Victoria sin riesgo de ataques ucranianos contra la capital rusa.
Desde la oficina presidencial ucraniana, Kirilo Budánov reafirmó la oferta de un alto el fuego indefinido a partir de la medianoche de ese martes. Si Rusia respondía de manera recíproca, escribió Budánov en redes sociales, Ucrania continuaría cumpliendo el acuerdo, lo que podría abrir al menos una pequeña puerta hacia una paz duradera. Pero mientras escribía esas palabras, los misiles seguían cayendo y los rescatistas seguían muriendo en el intento de salvar a otros.
Citas Notables
Sólo un Estado terrorista como Rusia emplea tácticas inhumanas y criminales como éstas— Andrí Sibiga, ministro de Exteriores ucraniano
Si el alto el fuego anunciado por el presidente recibe una respuesta recíproca, continuaremos cumpliéndolo. Y nos dará al menos una pequeña chispa de esperanza para lograr una paz duradera— Kirilo Budánov, jefe de la oficina presidencial ucraniana
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué ambos bandos intensificaron los ataques justo antes de una tregua que supuestamente iba a comenzar?
Porque ninguno de los dos creía realmente que la tregua fuera a funcionar. Rusia veía la propuesta ucraniana como un gesto político, no como una oferta genuina. Ucrania, por su parte, sabía que Moscú no iba a aceptar. Así que atacaron mientras podían.
¿Qué hace que estos ataques sean diferentes de los anteriores?
La escala y la coordinación. Más de ciento sesenta drones en una sola noche, once misiles de crucero. Y Ucrania respondiendo con sus propios misiles Flamingo, que son armas que fabrican ellos mismos. Es una demostración de capacidad que antes no tenían.
Los rescatistas muertos en Poltava parecen particularmente significativos en el relato ucraniano.
Exacto. Porque Ucrania argumenta que fueron atacados deliberadamente. No fue un daño colateral. Los rusos golpearon el lugar sabiendo que había equipos de emergencia allí. Eso cruza una línea que Ucrania quería que el mundo viera.
¿Qué espera Ucrania de esta tregua si sabe que Rusia no la aceptará?
Tal vez esperanza. O tal vez simplemente quería dejar constancia de que lo intentó. Si la paz no llega, al menos pueden decir que fueron ellos quienes la ofrecieron.
¿Y el timing del nueve de mayo? ¿Por qué eso importa?
Porque es el Día de la Victoria en Rusia, la conmemoración más importante del año. Rusia quería celebrarlo sin ataques. Ucrania sabía eso y atacó justo antes. Es una forma de decir: no vamos a permitir que celebres mientras nosotros sufrimos.