En los márgenes occidentales de Rusia, una nueva arquitectura militar toma forma silenciosamente: decenas de plataformas de lanzamiento de drones, algunas capaces de alcanzar capitales europeas, señalan que Moscú no solo libra una guerra en Ucrania, sino que reposiciona sus piezas para un tablero más amplio. La OTAN observa con inquietud cómo el Kremlin podría explotar las zonas grises de la ambigüedad —ataques híbridos, provocaciones calibradas— para poner a prueba la cohesión de una alianza que siempre ha dependido de la claridad de sus compromisos.
Rusia despliega bases de drones cerca de Europa mientras la OTAN teme provocaciones calculadas
No se reportan víctimas directas, pero la escalada de tensiones entre Rusia y la OTAN aumenta el riesgo de conflicto directo que podría afectar a millones de civiles en Europa.