En las latitudes más silenciosas del planeta, donde el hielo ha sido durante siglos un árbitro imparcial entre naciones, Rusia eleva su voz para señalar que la OTAN convierte el Ártico en escenario de rivalidad armada. El lunes 10 de agosto, la Cancillería rusa formalizó su denuncia contra los ejercicios militares atlánticos que movilizan a 25 mil soldados de 14 países, incluyendo naciones sin costas árticas, argumentando que detrás de la retórica defensiva se oculta una preparación ofensiva deliberada. Lo que está en juego no es solo una disputa territorial, sino la memoria de un orden region