Ante diplomáticos de 65 naciones reunidos en Washington, el secretario de Estado Marco Rubio abrió un nuevo frente en la doctrina antiterrorista estadounidense, argumentando que décadas de atención selectiva han dejado sin respuesta la violencia organizada proveniente de la izquierda radical. La administración Trump reorienta así su aparato de seguridad nacional hacia grupos que, según Rubio, operan en redes transnacionales con vínculos a Irán y Cuba, aunque sin presentar evidencia concreta. En el horizonte, la pregunta que persiste no es solo estratégica, sino filosófica: ¿quién define el ter