La sofisticación de las modalidades delictivas exige articulación permanente
En el aula magna de la Universidad Nacional de Rosario, jueces, fiscales, académicos y empresas tecnológicas se reunieron para confrontar una realidad que avanza más veloz que las instituciones encargadas de contenerla: el ciberdelito potenciado por la inteligencia artificial. La jornada no fue solo un intercambio de diagnósticos, sino un reconocimiento colectivo de que ningún actor —público, privado o académico— puede enfrentar solo la complejidad de los delitos digitales transfronterizos. En ese encuentro, Rosario se inscribió en una conversación nacional sobre cómo construir, con urgencia y con método, las arquitecturas institucionales que el siglo XXI demanda.
- El ciberdelito crece más rápido que la capacidad de respuesta del sistema judicial, y la inteligencia artificial está acelerando esa brecha de manera alarmante.
- Fiscales de Santa Fe, Chubut y Córdoba expusieron casos reales de fraude transfronterizo que ninguna jurisdicción puede investigar eficazmente en soledad.
- Empresas como Personal, Mercado Libre y Lemon revelaron que ya operan herramientas de detección y prevención, pero su eficacia depende de una articulación fluida con el sistema judicial.
- La Fiscal General anunció la creación de un área específica de cibercrimen dentro del Ministerio Público, reconociendo que los recursos actuales son insuficientes para la escala del desafío.
- La jornada cerró con una advertencia sobre los criptoactivos como nuevo frente delictivo, señalando que la tarea institucional apenas comienza.
A mediados de junio, el aula magna de la Facultad de Derecho de la UNR se convirtió en escenario de un encuentro inusual: jueces, fiscales, empresarios tecnológicos y académicos sentados a debatir juntos cómo enfrentar el ciberdelito en la era de la inteligencia artificial. La jornada fue organizada por Personal junto con la UNR y el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe, como parte de un ciclo federal que ya había pasado por Córdoba, Salta y Buenos Aires.
La Fiscal General María Cecilia Vranicich explicó que durante dos años el Ministerio Público concentró sus fuerzas en los delitos violentos que azotaron a Rosario. Con una baja sostenida en esos índices, la institución puede ahora ampliar su agenda y avanzar en la creación de un área específica de cibercrimen, aunque reconoció que hacen falta más recursos y capacitación. El Decano Hernán Javier Botta, por su parte, subrayó que la digitalización de la vida cotidiana exige tanto regulación articulada entre lo público y lo privado como un rol activo de las universidades en la producción de conocimiento.
Cuatro paneles recorrieron el problema desde distintos ángulos. Los fiscales de tres provincias coincidieron en que la naturaleza transfronteriza del fraude digital exige coordinación permanente entre jurisdicciones. Las empresas tecnológicas mostraron cómo la evidencia digital y la asistencia técnica privada son hoy indispensables para las investigaciones judiciales. Un tercer panel repasó modalidades concretas de fraude en el ecosistema digital, mientras que el cuarto debatió la formación de los futuros profesionales del derecho frente a estos desafíos. La jornada cerró con una exposición sobre criptoactivos como nuevo vector delictivo.
Lo que Rosario dejó en claro es que el ciberdelito no tiene solución institucional única. La articulación entre fiscalías, empresas, universidades y fuerzas de seguridad no es una opción deseable: es la única respuesta posible ante delitos que no reconocen fronteras ni esperan que las instituciones se pongan al día.
En el aula magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, jueces, académicos, empresarios y funcionarios públicos se reunieron a mediados de junio para enfrentar un problema que crece más rápido que las instituciones pueden responder: el ciberdelito en la era de la inteligencia artificial. La jornada, parte del Ciclo Ciberdelito organizado por Personal junto con la UNR y el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe, reunió a referentes de distintos sectores para compartir experiencias concretas y diseñar estrategias conjuntas frente a modalidades delictivas cada vez más sofisticadas.
La Fiscal General María Cecilia Vranicich explicó el contexto que permitió esta convocatoria. Durante dos años, desde 2023, el Ministerio Público concentró sus capacidades en perseguir los delitos más graves en un contexto de extrema violencia en Rosario. Ahora, con una baja sostenida en los índices de violencia, la institución puede revalidar sus objetivos y ampliar su agenda penal. Vranicich anunció que tienen por delante la tarea estratégica de crear un área específica de cibercrimen dentro del Ministerio Público. Reconoció que cuentan con fiscales con experiencia en la materia, pero también que necesitan más recursos y capacidades para enfrentar este desafío.
Susana Menéndez, gerente de Asuntos Institucionales de Personal, contextualizó la iniciativa como parte de una estrategia federal. El ciclo ya se había realizado en Córdoba, Salta y la Ciudad de Buenos Aires, y Rosario se sumaba a esa red de intercambio entre sector público, privado y academia. El objetivo era anticiparse a los desafíos que plantea la evolución del ciberdelito, fortalecer vínculos institucionales y generar sinergias que aceleraran las investigaciones y produjeran respuestas más ágiles frente a delitos digitales.
Hernán Javier Botta, Decano de la Facultad de Derecho, señaló que la digitalización está transformando profundamente la vida cotidiana. Cada vez más actividades personales ocurren en entornos digitales, impulsadas por herramientas como la inteligencia artificial. Este proceso trae beneficios evidentes pero también expone a la sociedad a nuevos riesgos. Botta identificó dos ejes fundamentales: la necesidad de avanzar en una regulación que articule efectivamente lo público y lo privado, y el rol clave de las universidades como espacios de reflexión y producción de conocimiento.
A lo largo de la jornada, cuatro paneles abordaron distintas dimensiones del problema. El primero reunió a fiscales de ciberdelito de Santa Fe, Chubut y Córdoba, quienes expusieron casos concretos de fraude y delitos conexos. Los especialistas destacaron que la naturaleza transfronteriza de estas maniobras delictivas exige coordinación permanente entre fiscalías de distintas jurisdicciones para lograr investigaciones más ágiles. El segundo panel mostró el trabajo coordinado entre empresas tecnológicas y el Ministerio Público. Sergio Piris, de Personal, y Mario Martín Barletta, del Ministerio de la Acusación de Santa Fe, explicaron cómo el aporte de evidencia digital y asistencia técnica de empresas como Personal resulta clave para fortalecer las investigaciones judiciales.
El tercer panel fue dedicado a caracterizar modalidades de fraude a partir de casos reales. Valentina Rubio y Sofía Ciampone, de Personal Pay; Juan Pablo Paredes, de Mercado Libre; y Julián Reale, de Lemon, repasaron las principales modalidades de fraude que afectan al ecosistema digital y compartieron las herramientas tecnológicas y mecanismos de prevención que permiten detectar, investigar y mitigar estos delitos. El cuarto panel abordó la formación de talento, con académicos y especialistas debatiendo sobre los nuevos conocimientos y competencias que demanda la evolución del ciberdelito en la preparación de futuros profesionales del derecho. La jornada cerró con una exposición sobre los nuevos escenarios que plantean los criptoactivos, a cargo del Comisario Maximiliano Méndez, Jefe del Departamento de Delitos Tecnológicos Especiales de la Ciudad de Buenos Aires, y Cristian Borghello, Director de Segu-Info.
Lo que quedó claro en Rosario es que el ciberdelito no es un problema que pueda resolverse desde una sola institución. La sofisticación de las modalidades delictivas, el impacto de la inteligencia artificial en los fraudes de identidad, y la naturaleza transfronteriza de estas operaciones exigen una articulación permanente entre fiscalías, empresas tecnológicas, universidades y fuerzas de seguridad. La jornada fue un paso en esa dirección, pero también una señal de que la tarea recién comienza.
Citas Notables
Desde el Ministerio Público trabajamos desde 2023 con planes estratégicos, pero durante dos años nuestras capacidades estuvieron concentradas en la persecución de los delitos más graves. Hoy, con una baja sostenida en los índices de violencia, pudimos revalidar nuestros objetivos y ampliar la agenda de persecución penal.— María Cecilia Vranicich, Fiscal General del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe
La digitalización está transformando profundamente nuestras vidas. Este proceso trae beneficios evidentes, pero también expone a la sociedad a nuevos riesgos que debemos abordar con responsabilidad.— Hernán Javier Botta, Decano de la Facultad de Derecho de la UNR
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Rosario en particular? ¿Qué hace que esta ciudad sea sede de una jornada sobre ciberdelito?
Rosario está saliendo de un período de extrema violencia que concentró todos los recursos del Ministerio Público. Ahora, con esa presión aliviada, pueden finalmente levantar la vista y enfrentar otros delitos que crecen en silencio. Es un momento de transición.
¿Y por qué es importante que participen empresas privadas como Personal y Mercado Libre?
Porque ellas ven el fraude en tiempo real. Tienen datos, patrones, evidencia digital que los fiscales no pueden obtener solos. Sin esa información, las investigaciones son ciegas.
La Fiscal General mencionó que necesitan más recursos y capacidades. ¿Qué significa eso en la práctica?
Significa que tienen fiscales especializados, pero pocos. Significa que no tienen suficientes peritos informáticos, que los laboratorios están saturados, que falta infraestructura tecnológica. Es la brecha entre lo que necesitan y lo que tienen.
¿Cuál es el rol de las universidades en todo esto?
Las universidades tienen que formar abogados que entiendan de tecnología, que sepan leer código, que comprendan cómo funcionan los fraudes digitales. Hoy eso no está en los planes de estudio. Eso es lo que falta.
¿Y los criptoactivos? ¿Por qué cerraron la jornada hablando de eso?
Porque son el futuro del fraude. Son difíciles de rastrear, están fuera del sistema financiero tradicional, y los delincuentes los usan para lavar dinero y desaparecer. Es el próximo frente que tienen que entender.