En Beijing, una máquina ha hecho lo que ningún ser humano ha podido: correr 100 metros más rápido que Usain Bolt. El robot Tiangong Ultra completó la distancia en 9,39 segundos durante los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, borrando una marca que el velocista jamaicano había inscrito en la historia hace diecisiete años. Este momento no es solo un hito deportivo ni tecnológico; es una señal de que la frontera entre la capacidad humana y la maquínica se desplaza a una velocidad que pocos anticiparon.