En el estacionamiento de un mayorista en Neuquén, una pareja vio desaparecer en cuarenta minutos el vehículo que sostenía sus medios de vida. Lo que comenzó como una compra rutinaria se convirtió en una experiencia que revela cómo las instituciones —comerciales y policiales— pueden fallar a los ciudadanos en los momentos más vulnerables. El caso no es solo un robo: es el retrato de una comunidad que busca respuestas donde el silencio institucional se ha vuelto costumbre.
Robo en estacionamiento de mayorista: denuncian negativa a compartir cámaras de seguridad
La pareja perdió su único vehículo, herramienta fundamental para sus trabajos como albañil y emprendedora de panificados, afectando sus ingresos y capacidad laboral.