En un tiempo en que las redes sociales dictan rituales de belleza cada vez más complejos y costosos, el dermatólogo Ricardo Ruiz ofrece una perspectiva más antigua y más honesta: la piel no es una fachada que se compra, sino un órgano que se cuida con la forma en que se vive. Su libro *Larga vida a tu piel* recuerda que la ciencia sitúa los hábitos cotidianos —el sueño, el movimiento, la alimentación, la protección solar— por encima de la herencia genética como determinantes del envejecimiento saludable. Es, en el fondo, una invitación a recuperar la responsabilidad sobre el propio cuerpo ante