En los Pirineos, dos lagos de alta montaña han recuperado su transparencia después de décadas de degradación silenciosa causada por peces introducidos por manos humanas. Un proyecto europeo LIFE intervino en el Parque Natural del Alt Pirineu con rotenona biodegradable, devolviendo a estos ecosistemas aislados la condición que tenían antes de que la pesca deportiva alterara su equilibrio. El cambio de color en el agua —de verde turbio a cristalino— es el recordatorio de que la naturaleza puede recomponerse cuando se le devuelve aquello que nunca debió quitársele.