Encontraron a una bebé desnuda, cubierta de polvo, aún conectada a su madre muerta
En las ruinas de Jindires, noroeste de Siria, una recién nacida fue hallada con vida entre los escombros del terremoto del 6 de febrero de 2023, todavía unida por el cordón umbilical a su madre fallecida. Es la única sobreviviente de una familia de nueve personas que había buscado refugio en esa localidad huyendo de otra guerra. Su historia condensa, en una sola vida que apenas comenzaba, la magnitud de una catástrofe que ha cobrado más de cinco mil muertos y que sigue reclamando a quienes ya creían haber escapado del peligro.
- Una bebé nació bajo los escombros durante el sismo y fue encontrada horas después, desnuda y en el frío de la noche siria, aún conectada a su madre muerta.
- Ocho miembros de su familia —padre, madre, hermanos y tía— murieron cuando el edificio de cuatro plantas donde vivían se derrumbó por completo.
- Los rescatistas excavaron guiados por un ruido débil entre los cascotes y la extrajeron con vida, cortando el cordón umbilical en medio de los escombros.
- Trasladada al hospital de Afrin con hipotermia, desnutrición y presión arterial baja, la niña fue estabilizada en incubadora y su estado se reporta como estable.
- El terremoto ha destruido más de 200 edificios en la zona y dejado cientos de personas atrapadas, mientras los Cascos Blancos piden ayuda internacional urgente para estas regiones olvidadas.
En las primeras horas tras el terremoto que devastó el noroeste de Siria, rescatistas que excavaban en Jindires encontraron algo inesperado: una recién nacida, desnuda y cubierta de polvo, todavía unida por el cordón umbilical a su madre fallecida. La niña había nacido bajo los escombros, probablemente siete horas después del sismo que destruyó el edificio donde vivía su familia.
Es la única sobreviviente de nueve personas. Su padre Abdalá, su madre Aafra, tres hermanas, un hermano y una tía murieron cuando la estructura colapsó. Khalil Sawadi, un allegado que participó en el rescate, relató cómo fueron encontrando los cuerpos uno a uno hasta que escucharon un ruido débil. Excavaron más y hallaron a la pequeña. Un hombre la cargó entre los cascotes, el cordón umbilical aún colgando, mientras otro le lanzaba una manta contra el frío glacial.
En el hospital de Afrin, el doctor Hani Maaruf la colocó en una incubadora. Llegó con los miembros entumecidos, presión arterial baja y desnutrida. Le administraron vitaminas y suero intravenoso. Pesaba 3,175 kilogramos —un peso normal para su edad gestacional— y su estado se estabilizó.
La familia había llegado a Jindires huyendo de Deir Ezzor, creyendo encontrar seguridad en esta localidad controlada desde 2018 por fuerzas proturcas. El terremoto los alcanzó aquí también. Unas 50 viviendas colapsaron en la zona y más de 200 edificios quedaron destruidos según los Cascos Blancos, quienes advirtieron que cientos de personas seguían atrapadas y suplicaron ayuda internacional. Mientras la bebé recibía atención, los cuerpos del resto de su familia reposaban cubiertos con sábanas en casa de un allegado, a la espera del funeral. El terremoto ha causado más de 5.000 muertes en Turquía y Siria, una cifra que no dejaba de crecer.
En las primeras horas después del terremoto que devastó el noroeste de Siria, los rescatistas que excavaban entre los escombros de Jindires encontraron algo que desafiaba toda lógica: una recién nacida, desnuda y cubierta de polvo, todavía conectada por el cordón umbilical a su madre fallecida. La niña había nacido bajo los escombros, probablemente siete horas después del sismo que destruyó el edificio de cuatro plantas donde vivía su familia.
Esta bebé es ahora la única superviviente de nueve miembros de su familia. Su padre, Abdalá Mleihan, su madre Aafra, sus tres hermanas, su hermano y su tía murieron cuando la estructura colapsó. Khalil Sawadi, un allegado de la familia que participó en el rescate, describió el hallazgo con la voz aún temblorosa. Mientras buscaban a Abdalá y su familia, encontraron primero a su hermana, luego a su esposa, luego al propio Abdalá, todos apilados unos contra otros en el escombro. Fue entonces cuando escucharon un ruido débil. Excavaron más, limpiaron el lugar, y encontraron a la pequeña. Cortaron el cordón umbilical y la trasladaron de inmediato al hospital.
Los videos que circularon en redes sociales muestran el momento del rescate: un hombre cargando a la bebé desnuda entre los cascotes, el cordón umbilical aún colgando, mientras otro le lanza una manta para cubrirla en medio del frío glacial de la noche siria. La imagen resume la brutalidad del momento y la fragilidad de una vida que, contra todas las probabilidades, persistía.
En el hospital de Afrin, la ciudad cercana donde fue trasladada, el doctor Hani Maaruf la colocó en una incubadora y comenzó los primeros auxilios. La niña llegó con los miembros entumecidos por el frío, la presión arterial baja y desnutrida después de horas sin alimentación. Le administraron vitaminas y suero intravenoso. A pesar de las contusiones visibles en su cuerpo, su estado se estabilizó. Pesaba 3,175 kilogramos, lo que indicaba que había nacido en el tiempo previsto, un detalle que el médico subrayó como un pequeño milagro en medio de la catástrofe.
La familia que perdió a ocho de sus nueve miembros había llegado a Jindires buscando seguridad. Eran desplazados de Deir Ezzor, una región inestable más al este, y creían que encontrarían paz en esta localidad controlada desde 2018 por fuerzas turcas y grupos rebeldes proturcos. En cambio, el terremoto los alcanzó aquí también. Aproximadamente 50 viviendas se derrumbaron en Jindires, una localidad relativamente cercana al epicentro del sismo en Turquía. Según los Cascos Blancos, el servicio de emergencia que opera en zonas rebeldes sirias, más de 200 edificios quedaron destruidos en el sector.
Mientras la bebé recibía atención médica, los cuerpos del resto de su familia fueron colocados uno al lado del otro en la casa de un allegado, cubiertos con sábanas, a la espera del funeral. Khalil Sawadi, el primo que ayudó en el rescate, enumeró sus nombres en la habitación donde reposaban. El terremoto ha causado más de 5.000 muertes en Turquía y Siria, cifra que no deja de aumentar. Los Cascos Blancos advirtieron el martes que cientos de personas seguían atrapadas entre los escombros y suplicaron a las organizaciones internacionales que acudieran a estas regiones olvidadas. El tiempo apremiaba. Para esta bebé, el tiempo ya había hecho su trabajo más cruel: le había arrebatado a toda su familia, pero le había permitido vivir.
Citas Notables
Buscábamos a Abu Rudayna y su familia. Primero encontramos a su hermana, luego a su mujer, luego a Abu Rudayna, estaban juntos los unos contra los otros. Luego oímos un ruido y escarbamos, limpiamos el lugar y encontramos a esta pequeña, alabado sea Dios.— Khalil Sawadi, allegado de la familia
Llegó con los miembros entumecidos por el frío, su tensión había bajado. Le hicimos los primeros auxilios y la pusimos bajo perfusión porque había estado demasiado tiempo sin ser alimentada.— Doctor Hani Maaruf
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Cómo es posible que una recién nacida sobreviva bajo los escombros durante horas?
Nació durante el sismo mismo, probablemente siete horas antes de ser encontrada. Estaba protegida por su madre, aunque su madre no sobrevivió. El frío extremo ralentizó su metabolismo, lo que paradójicamente pudo haber ayudado.
¿Qué significa que todavía estuviera conectada al cordón umbilical?
Que nació en los escombros, sin asistencia médica, sin luz, sin calor. Su madre murió durante o poco después del parto. La niña permaneció así, conectada a un cadáver, hasta que los rescatistas la encontraron.
¿Por qué esta familia estaba en Jindires?
Habían huido de Deir Ezzor, una región más inestable al este. Creían que estarían más seguros aquí, bajo control de fuerzas turcas. El terremoto no distingue entre zonas seguras e inseguras.
¿Cuál es el estado actual de la niña?
Estable, pero frágil. Tiene contusiones, hipotermia, desnutrición. Está en incubadora recibiendo cuidados intensivos. El médico dice que probablemente vivirá, pero nadie sabe qué significa vivir como la única superviviente de tu familia.
¿Qué sucede ahora con ella?
Eso es lo que nadie puede responder. Tiene a un primo que la rescató, pero su familia nuclear entera está muerta. En Siria, en medio de una guerra civil, con más de 200 edificios destruidos en su localidad, una bebé huérfana necesita más que un hospital.
¿Por qué importa esta historia entre 5.000 muertes?
Porque es la única que nació en el desastre. Porque sobrevivió cuando todo indicaba que no debería. Porque es un recordatorio de que en medio de la destrucción masiva, hay historias individuales que nos obligan a mirar.