En la política brasileña, donde las alianzas son moneda de cambio y los calendarios electorales imponen sus propias leyes, el partido Republicanos eligió el camino de la prescindencia: no respaldará a ningún candidato presidencial en las elecciones de octubre. Con diecinueve de sus veintisiete directorios estaduales votando por la neutralidad, la decisión no es un accidente sino una aritmética que habla por sí sola. Para Jair Bolsonaro y su Partido Liberal, que buscaban ampliar su coalición en un momento decisivo, este retiro representa un obstáculo que el tiempo ya no permite sortear con faci