En un mundo donde los mercados energéticos responden a tensiones geopolíticas lejanas, República Dominicana ajusta esta semana el precio de sus combustibles más utilizados, elevando la gasolina regular y el gasoil en tres pesos por galón. El gobierno, consciente del peso que estos cambios tienen sobre la vida cotidiana, sostiene con miles de millones en subsidios un equilibrio frágil entre la realidad global y el bolsillo de sus ciudadanos. La medida, enmarcada en un Plan Anticrisis, revela cuánto esfuerzo institucional se requiere para que la volatilidad del petróleo no se convierta en crisis