Encontré dinero en casa de mi padre fallecido e invertí en bitcoines
Adorni fue imputado por enriquecimiento ilícito tras descubrirse compras de propiedades, viajes de lujo y gastos en efectivo sin justificación durante su cargo. El funcionario alegó que encontró dinero en casa de su padre fallecido en 2002 e invirtió en bitcoines, generando críticas por inconsistencias en sus declaraciones anteriores.
- Manuel Adorni renunció como jefe de Gabinete el 27 de junio de 2026
- Fue imputado por enriquecimiento ilícito tras comprar propiedades por 350.000 dólares con dinero en efectivo
- Alegó haber invertido 200.000 dólares en bitcoines en 2012, que se convirtieron en 500.000 dólares
- Llegó al Gobierno como vocero presidencial el 10 de diciembre de 2023, sin experiencia política previa
Manuel Adorni, jefe de Gabinete argentino y cercano colaborador de Milei, renunció tras múltiples escándalos por enriquecimiento ilícito, viajes lujosos y gastos inexplicables que no coincidían con sus ingresos.
Manuel Adorni se fue un sábado por la mañana con un mensaje de 14 palabras en X: "Gracias por su confianza Presidente. Ha sido un verdadero honor. Fin". El jefe de Gabinete de Argentina, uno de los hombres más cercanos a Javier Milei desde el primer día del mandato presidencial, había decidido que ya no podía seguir. Detrás de esa brevedad estaba una carta extensa dirigida al presidente, un documento en el que Adorni se defendía de acusaciones que lo habían perseguido durante meses: viajes lujosos, propiedades compradas con dinero en efectivo cuyo origen no podía explicar, y una imputación judicial por enriquecimiento ilícito que lo había convertido en el escándalo más grave del Gobierno.
Adorni tenía 46 años cuando Milei lo designó como vocero presidencial el 10 de diciembre de 2023. No era un político de carrera. Había llegado a la Casa Rosada desde las redes sociales, un hombre conocido por posteos provocadores que se convirtieron en su puerta de entrada a los medios de comunicación. En poco más de dos años, su vida cambió de manera radical. Comenzó a viajar en avión presidencial, a hospedarse en hoteles de cinco estrellas, a comprar propiedades en barrios cerrados. El problema era que sus ingresos como funcionario público no explicaban ninguno de esos gastos.
El primer escándalo público llegó en marzo, cuando se descubrió que Adorni había llevado a su esposa Bettina Angeletti en el avión presidencial hacia Nueva York como parte de una comitiva oficial. Cuando le preguntaron al respecto, respondió con una frase que se viralizo instantáneamente: "Yo vengo una semana a deslomarme acá", dijo, refiriéndose a lo sacrificado de su trabajo. La ironía fue inmediata. Milei había ganado la presidencia con la promesa de pelear contra la casta de políticos privilegiados, y aquí estaba su jefe de Gabinete justificando lujos presidenciales con el argumento del sacrificio personal.
Mientras los memes se multiplicaban en las redes, los reporteros comenzaron a descubrir el alcance real de los gastos de Adorni. Había vacacionado en Punta del Este en un avión privado. Había volado en clase premier a Aruba. Se había hospedado en el Llao Llao, uno de los hoteles más exclusivos de Argentina. Había comprado un departamento en Buenos Aires por 230.000 dólares y una casa en un barrio cerrado por 120.000 dólares más. Lo extraordinario no era solo el lujo, sino cómo lo había pagado: con cientos de miles de dólares en efectivo que no figuraban en sus declaraciones patrimoniales. Cuando los investigadores profundizaron, descubrieron que los Adorni habían obtenido préstamos de mujeres jubiladas que aseguraban no conocer personalmente al jefe de Gabinete.
A fines de marzo, Adorni y su esposa fueron imputados por presunto enriquecimiento ilícito. El jefe de Gabinete ofreció una conferencia de prensa tensa en la que insultó a los reporteros. "Apenas sos un periodista, no un juez", respondió con desdén a uno de los comunicadores. Pero los escándalos no se detenían. Apareció Adriana Nechevenko, la escribana que había documentado las compras de propiedades, quien en lugar de respaldar al funcionario terminó reconociendo anomalías en las transacciones. Luego llegó Matías Tabar, un contratista que presentó un informe detallado: los Adorni habían pagado 240.000 dólares en efectivo por la remodelación completa de la casa del barrio cerrado, incluyendo una cascada en la piscina. Las burlas en redes sociales alcanzaron nuevos récords.
En junio, después de tres meses consecutivos de escándalos que deterioraban la imagen del Gobierno completo, Adorni anunció en una entrevista televisiva que había entregado su declaración patrimonial actualizada. Pero la explicación que ofreció para justificar su riqueza acelerada fue aún más sorprendente que los gastos mismos. Dijo que en 2002 había encontrado dinero en la casa de su padre fallecido, y una década después lo había invertido en bitcoines. Ese fondo inicial de 200.000 dólares se había convertido en 500.000 dólares, dinero que nunca había declarado a las autoridades para evitar pagar impuestos. No le preocupó admitir públicamente que era un evasor fiscal. También reveló que había guardado esa billetera virtual durante años sin usarla, hasta que se convirtió en funcionario público.
La contradicción fue inmediata. En sus intervenciones públicas de años anteriores, Adorni había asegurado repetidamente que no sabía nada del mundo de las criptomonedas. Las redes sociales desenterraron esos videos, los compararon con su nueva versión, y la brecha fue evidente. Un hombre que supuestamente no entendía de bitcoines había invertido medio millón de dólares en ellos sin dejar rastro durante una década. En su carta de renuncia, Adorni escribió que se iba "tranquilo y sereno, con la conciencia tranquila", que lo habían tratado de delincuente y corrupto sin hechos que lo probaran, y que los "interminables ataques mediáticos" lo habían obligado a pedirle al presidente que lo acompañara en el cierre de este ciclo. Ratificó su apoyo a Milei y lo definió como "la única esperanza" para Argentina. Pero se fue. Y el Gobierno que había prometido combatir la corrupción de la clase política tradicional quedó marcado por el escándalo de uno de sus hombres más cercanos.
Citas Notables
Yo vengo una semana a deslomarme acá— Manuel Adorni, justificando el viaje de su esposa en avión presidencial
Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas— Manuel Adorni, en su carta de renuncia
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Cómo es posible que un hombre sin experiencia política llegue a jefe de Gabinete y nadie vea lo que estaba pasando?
Adorni no llegó como político tradicional. Era un comunicador de redes sociales que Milei eligió como vocero. Estaba tan cerca del presidente que durante meses, incluso cuando los escándalos crecían, el Gabinete completo trataba de defenderlo. La proximidad al poder lo protegía.
Pero los gastos eran visibles. Viajes, propiedades, dinero en efectivo. ¿Nadie preguntó antes?
Preguntaron. Pero Adorni respondía con insultos a los reporteros, con conferencias de prensa tensas. Mientras tanto, Milei no lo removía. Recién cuando el escándalo se convirtió en un problema para la imagen del Gobierno completo, cuando los memes dominaban las redes y la presión interna creció, Adorni decidió irse.
¿Y la explicación de los bitcoines? ¿Realmente esperaba que la gente creyera eso?
Es lo más extraño. Un hombre que públicamente había dicho que no sabía de criptomonedas de repente tenía medio millón de dólares invertidos en ellas desde hace años. Las redes sociales desenterraron sus propias palabras anteriores. La contradicción era tan evidente que solo profundizó el escándalo.
¿Qué significa esto para Milei y su promesa de combatir la corrupción?
Eso es lo irónico. Milei ganó diciendo que iba a pelear contra la casta política privilegiada. Y su hombre más cercano terminó siendo el símbolo de exactamente eso: lujos, dinero sin explicación, impunidad. Es un golpe político que va más allá de Adorni.