En el primer semestre de 2026, México no perdió usuarios de telecomunicaciones: perdió ilusiones estadísticas. El registro móvil obligatorio impulsado por la autoridad reguladora eliminó 4,9 millones de líneas activas —en su mayoría prepago de bajo consumo— revelando un mercado más pequeño pero más honesto. Lo que emerge no es una crisis, sino una maduración: menos líneas, más ingresos, y una sociedad que valora cada vez más su conectividad.