En el ecuador de 2026, Redeia confirmó que las empresas reguladas también pueden ser relojes: sus resultados del primer semestre llegaron exactamente donde el mercado los esperaba, ni un paso adelante ni uno atrás. Los ingresos crecieron apoyados en nuevas infraestructuras eléctricas y una tarifa regulada más favorable, mientras que el extranjero ofreció una imagen más compleja, con divisas adversas e inflación como compañeros de viaje. La compañía avanza con disciplina, aunque carga con la obligación de devolver 535 millones en excesos de tarifa y con la tarea de sostener su expansión interna