En la mañana del 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia, cobrando más de cien vidas y poniendo a prueba la resiliencia de su infraestructura eléctrica. Lo que reveló la crisis no fue la fragilidad del sistema, sino su arquitectura: la energía nunca dejó de producirse, solo de llegar. Para cuando el sol alcanzó su punto más alto, el 99% del servicio había sido restaurado, recordándonos que la diferencia entre el colapso y la continuidad suele residir en los cables invisibles que unen la generación con la vida cotidiana.
Red eléctrica colombiana recupera 99% tras sismo de 7,4: daños focalizados en transmisión y distribución
El terremoto de magnitud 7,4 causó más de 100 fallecidos en Colombia, además de interrupciones generalizadas en servicios de energía.