En México, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones avanza en un esfuerzo por anclar cada línea telefónica a una identidad verificable, respondiendo a décadas de anonimato que han facilitado el fraude y la extorsión. Agosto marca el umbral para quienes tienen números terminados en 0 y 1: registrarse o perder el servicio. Es un recordatorio de que la conectividad moderna exige, cada vez más, que el ciudadano se haga visible ante el Estado para poder participar en la vida cotidiana.