En el cruce entre la curiosidad histórica y el riesgo moderno, el divulgador Drake Anthony ha resucitado un experimento del astrónomo Jean Picard de 1675, recreando en vidrio sellado la danza luminosa del mercurio en vacío. Al añadir neón a baja presión, transformó un tenue resplandor del siglo XVII en destellos rojizos que evocan relámpagos atrapados. El gesto nos recuerda que la ciencia antigua no es reliquia inerte, sino fuerza viva que exige tanto asombro como respeto.
Recrean experimento de 1675 con mercurio y neón que genera relámpagos en una botella
La exposición a vapores de mercurio puede causar daño grave al sistema nervioso y afectar la salud de quien manipule estas sustancias sin protección adecuada.